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CLARITY Act, puesta en espera


El Senado de Estados Unidos no votará la Clarity Act antes del receso de agosto. John Thune, líder de la mayoría, lo confirmó indicando que los demócratas insistieron en que no hubiera votación, y el proyecto queda encolado para tratarse apenas los legisladores vuelvan. Elogió el trabajo de la senadora Cynthia Lummis entre los patrocinantes.

El bloqueo fue procedimental, no ideológico. Los republicanos necesitaban un acuerdo de tiempo firmado por los cien senadores para meter el proyecto en la agenda previa al receso, y los demócratas se negaron a darlo mientras siguieran abiertas dos discusiones: las cláusulas éticas sobre los vínculos de funcionarios de alto rango con la industria cripto —que la Casa Blanca venía negociando con Thom Tillis y Ruben Gallego— y el tratamiento de los pagos de rendimiento en stablecoins.

Ese segundo punto merece atención, porque se daba por saldado. En mayo, Tillis y Angela Alsobrooks cerraron un acuerdo que prohíbe los pagos «económica o funcionalmente equivalentes» a un depósito bancario con interés, permitiendo recompensas genuinas por uso o actividad. Buscaba tapar el hueco que dejó la GENIUS Act, que prohibió el rendimiento pagado por los emisores pero no dijo nada sobre plataformas afiliadas. Coinbase no emite USDC —lo emite Circle— y sin embargo paga 3,5% APY sobre saldos en su app bajo la etiqueta de recompensa de lealtad, contabilizándolo bajo un reparto 50/50 de ingresos de reserva: solo en el primer trimestre de 2026 fueron U$S 305 millones. El acuerdo destrabó el comité y disparó las probabilidades en Polymarket del 46% al 64%, con Brian Armstrong escribiendo «mark it up». Nic Carter lo resumió al revés: ganaron los bancos.

Nada de eso es texto sancionado, y volvió a la mesa. Detrás está el verdadero enfrentamiento, que no es cripto contra el Estado sino bancos contra exchanges: la industria financiera sostiene que U$S 6,6 billones en depósitos transaccionales están en riesgo de migrar.

El expediente ya venía juntando polvo. H.R. 3633 pasó la Cámara en julio de 2025 por 294 a 134, superó el Comité Bancario 15-9 en mayo, y desde el 1 de junio figura en el Calendario Legislativo como número 423, elegible para votarse cuando el liderazgo decidiera agendarlo. Nunca lo agendó: las nominaciones federales y el proyecto de sanciones a Rusia se llevaron el tiempo de recinto. Los contratos de Polymarket sobre una firma en 2026 cayeron al 15%, desde más del 70% a comienzos de mayo.

El problema de fondo es el calendario. El Senado vuelve el 14 de septiembre y quedan pocas semanas antes de que el Congreso cierre por la campaña de medio término, con un umbral de 60 votos que exige alrededor de siete demócratas. Mientras tanto la SEC y la CFTC siguen operando por guías y acciones de cumplimiento en lugar de estatuto, un esquema reversible con cada cambio de administración.

Queda un antecedente que templa el pesimismo. La GENIUS Act perdió su primera moción de cierre y se aprobó semanas más tarde. Un tropiezo en septiembre no equivale a una sentencia. Aun aprobada, el borrador actual fija entrada en vigencia a 360 días de la promulgación.



Por Sistemas, el 07/08/2026.

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