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Hacker obtiene 4.000 Bitcoin de Liquid Network, devuelve 3.400 e informa sobre la falla


El 6 de septiembre salieron unos 3.996 BTC de la billetera de la federación que respalda Liquid Network, la sidechain de Bitcoin que Blockstream lanzó en 2018. Eran cerca de 4.000 de los 4.200 bitcoin que había en reserva: alrededor del 95% del colateral que respalda el L-BTC en circulación, unos 320 millones de dólares. Al día siguiente volvieron 3.400. Los 598,5 restantes —unos 47 millones— se quedaron donde estaban en las nuevas manos.

Blockstream atribuyó el incidente a un error de software en Elements, el código sobre el que corre Liquid. El análisis temprano apunta a que la falla permitía crear L-BTC que nunca estuvo respaldado y después canjearlo por bitcoin real. La salida se ejecutó a través de la clave de autorización de peg-out de SideSwap, aunque la empresa aclaró que no hay evidencia de que esa clave haya sido vulnerada.

Todo empezó, según la reconstrucción, con un usuario enviando 4.000 L-BTC al servicio de peg-out de SideSwap.

Negociación pública en la blockchain

Ambas partes negociaron en público, escribiendo mensajes dentro de transacciones de Bitcoin mediante OP_RETURN, con los tramos sensibles cifrados en PGP. Pudieron haber usado el correo. Eligieron la cadena.

El primer mensaje del atacante fue breve: somos whitehats, contáctennos on-chain. Blockstream respondió una hora después enviando mil satoshis con una dirección de correo de seguridad. A las 18:49 llegó el primer mensaje cifrado contra la clave del atacante, firmado con PGP por el equipo de seguridad.

A las 19:20 el atacante preguntó si estaba bien mandar la mayor parte de vuelta a una dirección concreta.

Una hora después llegó el mensaje que define el caso: «Arreglen el bug primero. La cadena está en riesgo en el último commit ahora mismo. Asegúrense de que todos los nodos estén parcheados. Después transferimos el dinero de vuelta de manera segura, tras confirmar el arreglo.»

Tres minutos más tarde, Blockstream contestó «sí, gracias». Pero no respondía a eso, sino a la pregunta de las 19:20, sobre la dirección de destino. Los dos mensajes quedaron confirmados en el mismo bloque.

La blockchain de Bitcoin no tiene hilos de conversación, ni acuses de lectura, ni marcas de «en respuesta a». Cuando dos mensajes entran al mismo bloque, no hay forma de saber cuál llegó antes ni a qué contesta cada uno. Dos partes negociaron 320 millones de dólares por un canal que resuelve el orden cada diez minutos y sin garantías.

El parche y la devolución

Blockstream terminó publicando un mensaje en texto claro, advirtiendo que los nodos puente están parcheados, y, por lo tanto, es seguro devolver los fondos. La firma verifica contra la clave de seguridad publicada en el sitio de la empresa, así que la autenticidad del mensaje es comprobable por cualquiera.

Minutos después llegaron 3.400 BTC a la dirección de peg de la federación. Faltaron 598,5 restantes.

Después de eso aparecieron cuatro mensajes cifrados más de Blockstream, lo que sugiere que la discusión por esa retención siguió y no fue amistosa. La última respuesta pública del atacante fue un emoji de cara triste.

Momento Hecho
Bloque 965.783 Sale el peg-out de ~3.996 BTC
11:30 PDT «Somos whitehats, contáctennos on-chain»
Bloque 965.822 Blockstream responde con 1.000 sats y un correo de contacto
18:49 PDT Primer mensaje cifrado y firmado por seguridad
Bloque 965.869 El atacante ofrece devolver la mayor parte
Bloque 965.875 «Arreglen el bug primero»
Mismo bloque «Sí, gracias» — responde al mensaje anterior, no a este
7 de septiembre Vuelven 3.400 BTC; quedan 598,5 (~15%)

Recompensa o rescate

Charles Guillemet, director de tecnología de Ledger, cuestionó la etiqueta de white hat y describió la operación como algo más parecido a un rescate.

Un programa de recompensas real funciona al revés, es decir, el investigador reporta, no toma; el monto está definido de antemano, con un tope publicado; y la empresa decide cuánto pagar. Acá el porcentaje lo fijó unilateralmente quien tenía los fondos, en 15%, y lo cobró antes de preguntar. Blockstream nunca ofreció esa cifra.

Del otro lado, la conducta no encaja del todo con la de un ladrón. Exigieron el parche antes de devolver, advirtieron que la cadena seguía expuesta, se identificaron desde el primer mensaje y devolvieron el 85% sin que mediara ninguna presión legal visible. Quien quiere quedarse con 320 millones no negocia durante veinticuatro horas en un canal público e inmutable.

Las dos cosas pueden ser ciertas. Se comportaron como investigadores en todo, salvo en un punto clave: se recompensaron solos.

Los precedentes

El caso más citado es Poly Network en 2021, con 611 millones. El atacante devolvió todo, la empresa le ofreció medio millón de dólares y un puesto de asesor de seguridad, y él rechazó el dinero. Fue el episodio que instaló la idea de que un hackeo podía terminar bien.

Euler Finance, en 2023, devolvió casi la totalidad de 197 millones después de una negociación pública. En ambos casos la devolución fue completa o cercana, y el pago quedó a criterio de la víctima.

El contraejemplo es Mango Markets. Su autor se quedó con unos 110 millones sosteniendo que había ejecutado una estrategia de trading legal dentro de las reglas del protocolo. Terminó procesado penalmente en Estados Unidos. La lección de ese expediente es la que aplica acá: llamar recompensa a lo que uno se cobró solo no cambia el encuadre legal en la mayoría de las jurisdicciones.



Por Sistemas, el 08/09/2026.

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