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Bitcoin enfrenta el reloj del bear marker en los U$S 77.000


Bitcoin cotiza en torno a los U$S 77.300, después de haber perforado ayer la resistencia crítica de U$S 76.000 y tocado un máximo intradía de U$S 78.300 —el nivel más alto desde principios de febrero. El disparador fue preciso. El canciller iraní Seyed Abbas Araghchi anunció la apertura total del Estrecho de Ormuz para el tráfico comercial durante el período de cese al fuego, Trump respondió agradeciendo desde Truth Social, el petróleo WTI se desplomó casi un 10% hasta los U$S 85,90 por barril, y el capital rotó hacia activos de riesgo.

Pero acá está el problema. El rebote del 28% desde el piso de U$S 60.001 del 6 de febrero es impresionante sobre el papel, y sin embargo la narrativa del ciclo de cuatro años —la misma narrativa que acertó las últimas tres veces— dice que el piso de este bear market todavía no llegó. Y el calendario apunta a octubre.

Dónde estamos y cómo llegamos hasta acá

BTC llegó a su máximo histórico de U$S 126.198 el 6 de octubre de 2025 y desde ahí inició una corrección que, en su peor momento, borró casi el 50% del valor. La caída no fue lineal: hubo un primer break de U$S 84.000 a fines de enero, después una liquidación histórica el 10 de octubre de 2025 que barrió U$S 19 mil millones en posiciones apalancadas, y finalmente el piso de febrero en U$S 60.001, con el índice de miedo y codicia en «Miedo Extremo» en niveles que no se veían desde el colapso de Terra Luna en mayo de 2022.

Desde entonces, el precio se consolidó entre U$S 60.000 y U$S 74.000 durante ocho semanas largas, en lo que el research de Amberdata describió como «Regime 6: Fragile Recovery» —un mercado desapalancado pero estructuralmente frágil. El quiebre del 14 de abril por encima de U$S 74.000 se consolidó con entradas de U$S 471 millones a los ETFs spot en una sola jornada, y el movimiento de ayer llevó el precio a perforar limpiamente la zona de U$S 75.500–U$S 76.000 que venía actuando como techo de hierro durante el trimestre.

El ciclo de cuatro años no murió —y eso es un problema

Los ciclos anteriores de Bitcoin siguieron un patrón consistente. Desde el máximo histórico hasta el piso bajista pasaron aproximadamente 370 días en promedio. El ATH de octubre de 2025 + 370 días nos deposita, casi clavado, en octubre de 2026.

Benjamin Cowen, una de las voces más escuchadas en análisis cíclico, proyecta el piso entre fines de septiembre y principios de octubre de 2026. Joao Wedson, CEO de Alphractal, llega al mismo rango calculando que el pico del ciclo ocurrió 534 días después del halving de abril de 2024 —el ciclo más corto de todos— y que el piso debería aparecer entre los 912 y 922 días post-halving, lo que apunta al mismo horizonte. Los modelos de CryptoQuant ubican la ventana más probable entre septiembre y noviembre. Y Matt Weller, de StoneX, advierte en su outlook del Q2 que el bear market podría extenderse durante todo el tercer trimestre antes de formar un piso duradero.

La magnitud tampoco cierra todavía. Los bear markets anteriores de Bitcoin tuvieron drawdowns del 93% (2011), 86% (2014), 84% (2018) y 78% (2022). El patrón muestra correcciones progresivamente más suaves a medida que el activo madura, pero la caída actual del 38-40% desde el ATH —después del rally de ayer— se quedaría corta incluso frente al último ciclo. Si la proporción se respeta, podría faltar aún otro 15-20% de corrección antes del piso.

Matrixport fue aún más duro. Su analista Markus Zheng declaró a CoinDesk que «Bitcoin está convincentemente en territorio de bear market profundo» y que esperan otro 30% de caída en 2026. Su argumento no es técnico sino psicológico —el ciclo se perpetúa porque la psicología del inversor minorista (comprar en euforia, vender en pánico) lo reproduce una y otra vez.

Los niveles técnicos después del quiebre

Con el precio actual en U$S 77.300, el mapa técnico se reconfigura. La zona de U$S 75.500–U$S 76.000 que hasta ayer era techo de hierro, ahora debe convertirse en soporte. Si Bitcoin la defiende en un retest, se valida el quiebre. Si la pierde en las próximas sesiones, se confirma la clásica «fake breakout» que tanto daño hace a los traders entusiastas.

Por arriba, el siguiente objetivo es enorme: U$S 80.000–U$S 80.600, que coincide con el «ETF cost basis floor» —el precio promedio de compra de todos los fondos cotizados juntos. Romper ese nivel pondría a todos los ETFs corporativos en verde y dispararía una narrativa de recuperación institucional que podría llevar a BTC rápidamente hacia los U$S 84.000, donde está la siguiente resistencia mayor (el nivel que se rompió a fines de enero). El máximo de U$S 78.300 de ayer es el pivot inmediato a observar: si se supera con volumen, el camino queda libre hasta U$S 80.000.

Hacia abajo, el mapa es más preocupante. El primer soporte está ahora en U$S 75.000 (el techo viejo convertido en piso). Por debajo, la línea en la arena sigue siendo U$S 70.000, y más abajo U$S 62.700: si esta última cae, como advierten los reportes técnicos del mes, se rompe la estructura alcista que se viene construyendo y se abre el camino al rango medio de U$S 50.000. Eso sería aproximadamente un -60% desde el pico, alineado con la secuencia decreciente de bear markets.

Las métricas on-chain dan lecturas mixtas. El MVRV Z-score subió de 0,5 a un rango ligeramente superior tras el rebote, todavía lejos de la zona de peligro alcista pero también lejos del piso típico de bear market. El NUPL, que estaba en 19% en febrero, va recuperando terreno. Los exchanges tienen reservas en mínimos de siete años y las tenencias corporativas representan el 8,4% del total emitido. MicroStrategy, con su costo promedio de U$S 76.027, volvió ayer a terreno positivo por primera vez desde febrero —un dato narrativo menor, pero importante para el humor del mercado.

Escenarios para los próximos días

Escenario alcista (probabilidad media-alta tras el quiebre): BTC sostiene U$S 75.500 como nuevo piso y rompe U$S 78.300 con volumen. Objetivo inmediato: U$S 80.000, y de superarse, U$S 84.000 en dos a tres semanas. Esto no invalidaría el bear market en el marco anual, pero sí reabriría la discusión sobre si el piso del 6 de febrero fue en realidad el piso del ciclo —una tesis que hasta hace dos semanas casi nadie sostenía y que ahora empieza a aparecer.

Escenario de rechazo (probabilidad media): Bitcoin falla en U$S 80.000 y devuelve parte del rally, pero sostiene U$S 75.500 como nuevo piso. Consolidación lateral entre U$S 75.000 y U$S 80.000 por algunas semanas. Es el escenario de higher low confirmado: no es alcista ni bajista, pero rompe el rango de tres meses y da aire.

Escenario bajista (probabilidad media-baja en lo inmediato, pero creciente hacia el Q3): el rally actual resulta ser una bull trap impulsada por geopolítica. Bitcoin pierde U$S 75.000 en las próximas dos semanas, devuelve al rango de U$S 70.000, y eventualmente quiebra U$S 62.700 durante el tercer trimestre. Activa el target de U$S 40.000–U$S 55.000, que es el piso cíclico que proyectan los modelos para septiembre-octubre. Este es el escenario que Matrixport, Cowen, Wedson, CryptoQuant y StoneX consideran el caso base del año. No del mes, pero sí del año.

Los niveles a vigilar son nítidos. Si BTC pierde U$S 75.000 en los próximos días, el rally de ayer fue ruido geopolítico. Si lo sostiene y rompe U$S 80.000 con volumen, el consenso de analistas cíclicos va a empezar a ser cuestionado. Y si el precio, aunque suba, no logra romper U$S 84.000, el reloj del ciclo sigue corriendo.



Por Sistemas, el 18/04/2026.

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