¿Qué es NEAR?: Precio, indicadores, historia y características
NEAR Protocol nace de una circunstancia inusual, fue concebido por dos investigadores que no buscaban construir una infraestructura criptográfica, sino enseñar a las máquinas a escribir código. Illia Polosukhin y Alexander Skidanov fundaron NEAR.ai en 2017 como una empresa emergente dedicada a la síntesis de programas mediante aprendizaje automático. Polosukhin traía consigo una credencial extraordinaria: durante su paso como gerente de ingeniería en Google Research, había coescrito el artículo «Attention Is All You Need» (2017), el trabajo que introdujo la arquitectura transformer, pilar de los grandes modelos de lenguaje que transformarían la industria tecnológica en los años siguientes. Skidanov, por su parte, acumulaba experiencia como director de ingeniería en MemSQL —donde diseñó funcionalidades centrales de fragmentación y almacenamiento en bases de datos en memoria— y había ganado una medalla de oro en la competencia mundial de programación ACM ICPC en 2008.
Para entrenar sus modelos, necesitaban pagar a colaboradores distribuidos en decenas de países; al intentarlo a través de Ethereum descubrieron que las comisiones elevadas, la lentitud de las confirmaciones y la complejidad de la experiencia de usuario hacían inviable el sistema de pagos que requerían. Esa fricción los llevó a pivotar: en agosto de 2018 decidieron construir su propia cadena de bloques desde cero. Tras casi dos años de desarrollo, la red principal se activó el 22 de abril de 2020, y las transferencias de tokens se habilitaron en octubre de ese mismo año. El proyecto recaudó más de 550 millones de dólares a lo largo de múltiples rondas de financiamiento lideradas por Andreessen Horowitz, con la participación de Coinbase Ventures, Pantera Capital y, antes de su colapso, FTX Ventures. Hacia agosto de 2025, la red registraba más de 16 millones de usuarios activos semanales, superando brevemente a Solana, y acumulaba más de 110 millones de cuentas.
Nightshade: fragmentación con validación sin estado
El mecanismo de fragmentación de NEAR, denominado Nightshade, constituye el eje técnico sobre el que se sostiene la escalabilidad del protocolo. A diferencia de diseños donde cada fragmento opera como una cadena independiente con su propio conjunto de validadores, Nightshade estructura todos los fragmentos como partes contribuyentes de un único bloque: cada fragmento produce un segmento —llamado chunk— que se incorpora al bloque principal, manteniendo una visión unificada del estado de la red mientras distribuye la carga de procesamiento. La evolución más significativa de este sistema fue la introducción de Nightshade 2.0 en 2024, que implementó la validación sin estado —un concepto originalmente propuesto por Vitalik Buterin en 2017 que NEAR fue una de las primeras redes en llevar a producción—.
Bajo este modelo, los validadores ya no necesitan almacenar localmente la totalidad del estado de un fragmento para verificar sus transacciones; en cambio, reciben un «testigo de estado» —una prueba criptográfica compacta— que contiene toda la información necesaria para validar las transiciones sin mantener una copia completa de los datos. Esta innovación reduce drásticamente los requisitos de hardware para operar un nodo validador, abriendo la participación a un espectro más amplio de operadores y fortaleciendo la descentralización de la red.
En términos de rendimiento, Nightshade 2.0 cuadruplicó la capacidad de procesamiento por fragmento, redujo el tiempo de producción de bloques a 600 milisegundos y alcanzó la finalidad económica en aproximadamente 1,2 segundos. A lo largo de 2025, la red expandió su estructura de seis a nueve fragmentos activos —un incremento del 50 % en capacidad bruta—, y la hoja de ruta contempla la fragmentación dinámica: la capacidad de dividir y fusionar fragmentos automáticamente en función de la demanda, eliminando la necesidad de intervenciones manuales para escalar.
Abstracción de cadena e intents como paradigma de interacción
Desde 2023, NEAR articuló como eje estratégico el concepto de abstracción de cadena; la idea de que la complejidad inherente a las cadenas de bloques —gestión de múltiples billeteras, tokens de comisión específicos de cada red, puentes con supuestos de confianza variables— debe volverse invisible para el usuario final. La implementación concreta de esta visión se apoya en tres componentes interrelacionados. En primer lugar, las cuentas de NEAR utilizan nombres legibles para humanos —como «usuario.near»— en lugar de direcciones hexadecimales, e incorporan un sistema de claves de acceso jerárquicas que permite asignar permisos específicos a aplicaciones individuales sin exponer la clave maestra de la cuenta.
En segundo lugar, las firmas de cadena (chain signatures) permiten que una cuenta NEAR firme transacciones en cadenas externas —Ethereum, Bitcoin, Solana— sin necesidad de poseer una billetera separada en cada una, habilitando la interacción multicadena desde un punto de entrada único. En tercer lugar, el sistema NEAR Intents introduce un modelo de interacción donde el usuario o agente expresa qué desea lograr —transferir un activo, intercambiar un token, ejecutar una operación compleja— y una red de solvers determina cómo ejecutar esa intención de la manera más eficiente, enrutando la operación a través de las cadenas y protocolos apropiados.
Hacia 2026, el protocolo de intents había procesado más de 6.000 millones de dólares en volumen a través de más de 120 activos, posicionándose como una capa de coordinación entre cadenas que aspira a convertir la experiencia multicadena en una interacción tan fluida como navegar entre páginas de un sitio web.
De la síntesis de programas a la infraestructura para inteligencia artificial
La trayectoria de NEAR completa un ciclo notable: el proyecto que nació como empresa de inteligencia artificial, pivotó hacia la infraestructura de cadenas de bloques y, desde 2025, retorna a sus raíces al posicionarse como la capa base para agentes de IA autónomos que operan en entornos descentralizados. La tesis que articula Polosukhin sostiene que los grandes modelos de lenguaje están concentrados en manos de un puñado de corporaciones —OpenAI, Google, Anthropic, Meta— y que esta centralización reproduce los mismos problemas de dependencia y asimetría de poder que las cadenas de bloques aspiran a resolver en el ámbito financiero.
NEAR propone lo que denomina «IA propiedad del usuario»: infraestructura donde los agentes de inteligencia artificial pueden poseer billeteras, firmar transacciones, gestionar activos y ejecutar decisiones de forma autónoma, verificable y resistente a la censura. Las tecnologías de computación confidencial y las firmas de cadena permiten que estos agentes actúen en nombre de sus usuarios sin revelar datos sensibles, mientras que la escalabilidad provista por Nightshade garantiza que millones de microinteracciones entre agentes puedan procesarse sin congestionar la red. El tema central de la conferencia NEARCON 2026, «The Internet Wants to Think», señala la ambición de convertir al protocolo en el sustrato computacional de una economía donde las máquinas participan como actores económicos de pleno derecho. No obstante, esta apuesta conlleva riesgos evidentes: la narrativa de IA en cadenas de bloques es incipiente, los casos de uso a escala comercial aún no se han materializado, y la competencia por este nicho se intensifica con la entrada de proyectos tanto dentro del ecosistema cripto como desde la industria tecnológica tradicional.
Modelo económico, inflación reducida y fondo de almacenamiento
El suministro total de NEAR no posee un techo máximo absoluto, sino que opera bajo un modelo inflacionario cuya tasa fue establecida originalmente en el 5 % anual, distribuida como recompensas a los validadores. Tras una votación de gobernanza a finales de 2025, la comunidad aprobó la reducción de la inflación al 2,5 %, un ajuste diseñado para alinear mejor la emisión de nuevos tokens con el crecimiento real del ecosistema. Para contrarrestar parcialmente esa emisión, el protocolo quema el 70 % de las comisiones de transacción, retirando tokens de la circulación de forma permanente; durante períodos de alta actividad, la quema puede superar la emisión, produciendo episodios netos de deflación.
Hacia abril de 2026, el precio del token se ubicaba en torno a 1,19 dólares, con una capitalización de mercado de aproximadamente 1.650 millones, marcando una caída superior al 75 % desde los máximos del ciclo y evidenciando una desconexión pronunciada entre la actividad de desarrolladores —que continuaba en ascenso— y la valoración de mercado del activo.
La red incorpora un mecanismo singular de fondo de almacenamiento: los usuarios que almacenan datos en la cadena deben mantener un depósito en NEAR proporcional al espacio utilizado; cuando eliminan esos datos, recuperan su depósito. Este diseño incentiva el uso eficiente del almacenamiento en cadena y genera una demanda estructural de tokens vinculada directamente a la cantidad de información alojada en el protocolo, diferenciándose de modelos donde el almacenamiento se trata como un recurso gratuito e ilimitado cuyo costo recae exclusivamente sobre los validadores presentes.
Posición competitiva y desafíos pendientes
NEAR ocupa una posición singular en el panorama de cadenas de capa uno: su fragmentación nativa y la validación sin estado le otorgan una ventaja técnica en escalabilidad horizontal que pocas redes pueden equiparar, mientras que su apuesta por la abstracción de cadena y la infraestructura de IA la diferencian de competidores que concentran su propuesta de valor en la velocidad bruta de ejecución. Sin embargo, la red enfrenta desafíos de magnitud considerable. Su ecosistema DeFi permanece sustancialmente menor que los de Ethereum y Solana en términos de valor total bloqueado y diversidad de protocolos
La interrupción de varias horas en la red principal ocurrida en enero de 2026 reavivó cuestionamientos sobre la estabilidad operativa, un terreno donde competidores como Ethereum han demostrado una resiliencia difícil de igualar. La dependencia de narrativas emergentes —IA descentralizada, abstracción de cadena— implica que el éxito a largo plazo está condicionado a que esos casos de uso alcancen escala comercial real, algo que al momento de escribir permanece en territorio especulativo. Y la presión vendedora derivada de los calendarios de desbloqueo de tokens y de movimientos institucionales coordinados —como la venta de 32 millones de NEAR en un solo día en agosto de 2025— añade volatilidad a un activo cuya capitalización de mercado lo expone a fluctuaciones proporcionalmente más intensas que las de sus pares de mayor tamaño.
La convergencia entre las credenciales académicas del equipo fundador en inteligencia artificial, la solidez técnica de la fragmentación Nightshade y la visión de largo plazo orientada a la confluencia entre IA y cadenas de bloques configuran una propuesta que, de ejecutarse según su hoja de ruta, podría redefinir el papel de una cadena de capa uno en la próxima década de la infraestructura digital.