Sistemas

Invasión de la privacidad por un software de Microsoft


Para quienes trabajan en una oficina, ¿qué les parecería estar todo el tiempo controlados por una computadora? No sólo el jefe sino también una PC que recibe mediante una “conexión inalámbrica” y un software especialmente diseñado para dicho fin, cada uno de nuestros movimientos y así sabe exactamente lo que hacemos, cómo estamos y todo lo referente a nuestra salud y a nuestra conducta.

No, no es la imaginación, es una idea que Microsoft estuvo desarrollando y ya estaría en la fase de patentarla, para que las empresas puedan vigilar totalmente a sus empleados.

En líneas generales, lo que se sabe es que se trata de un software que conectaría a los empleados con la computadora a través de sensores inalámbricos. El programa permitiría registrar “ritmo cardíaco, respuesta galvánica de la piel, señales cerebrales, frecuencia respiratoria, temperatura corporal, movimiento y expresión facial y también presión arterial”. ¿Algo más?

De esta manera, a partir de los cambios que hay en el metabolismo, se podría saber si el empleado está bien, si está estresado, si está frustrado, etc., etc., y así conocer de qué manera se puede ayudar para que tenga un nivel productivo adecuado y para que sea efectivo para la empresa.

Y bueno, se ve que Microsoft en vez de plantearse mejorar su sistema operativo Vista se dedica a hacer programas irrisorios para acercarse más a las compañías y de paso, quizás esté dando algún manotazo para venderles su sistema, como una especie de oferta. Llevan dos programas y pagan uno. 

Pero bueno, para que tengamos en cuenta la opinión de un profesional, Roberto Pinto, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo, en una nota realizada por Clarín aseguró que al trabajador no hay que importunarlo continuamente con un estudio porque incluso al saber que lo están monitoreando puede disimular lo que realmente le pasa. Para él, lo mejor es tener personal capacitado apropiado para ayudar al trabajador antes que un programa.



Por Analia el mes de enero del 2008

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