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Sedientos (de karma)


redes-sociales1-180x97La Web 2.0 ha traído aparejado un cambio en las costumbres de los usuarios: de la antigua pasividad de consumidores como los actuales telespectadores u oyentes de un programa de radio característica de la web 1.0 en la que había relativamente pocas posibilidades de interactividad entre creadores y consumidores de contenidos, a la actual participación activa que permite a todo el mundo opinar y rebatir las opiniones de los demás. Esto ha creado una nueva clase de internautas: los monstruos sedientos de karma (puntuación en agregadores sociales y otras webs hechas en base al contenido aportado por los mismos lectores), que parece que vivan en la red, dedicándose solo en cuerpo y alma a hacer entradas de blogs, a opinar sobre las de los demás y, sobretodo, buscar que les valoren el trabajo.

Y esto no es malo si no se abusa; todos queremos que se valore lo que hacemos, que se nos den unos golpes en la espalda mientras se nos dice “muy bien chico, lo has hecho muy bien” (o chica...), y más aún si estos ánimos vienen de nuestro círculo más inmediato, de nuestra familia y amigos. No soy psicólogo y, por lo tanto, no sabría explicar el porqué de esta necesidad de reconocimiento social, pero es, y no encuentro que sea malo, algo que va a aparejado a la naturaleza humana. El problema es cuando esta necesidad de reconocimiento se acerca al paroxismo, provocando auténticas rencillas en servicios de posicionamiento social, que acaban por perjudicar al lector y a los demás que escriben.

Uno de los agregadores en los que se sufre más esto es Meneame.net, creado por el profesor de la UIB (Universidad de las Islas Baleares) Ricardo Gallí, conocido en la red por el seudónimo Gallir y activista en favor del software libre. Dejando de lado las controversias sobre si este hombre ejerce una dictadura en Menéame, cosa en la que ni entro ni salgo (no le conozco personalmente y, por lo tanto, no opino), lo cierto es que ha habido verdaderos “fregados” entre usuarios por temas banales que únicamente exponen una hambre ciega por el karma otorgado por las noticias puestas.

Quizá antes de continuar, sería necesario que os definiera qué es exactamente eso del “karma”. Para varias culturas orientales, todos los seres vivos (e incluso algunos inanimados que los occidentales no vemos como tales) desprenden una energía que podríamos calificar como de metafísica, ya que se escapa a nuestra capacidad de razonamiento. Sería algo comparable -aunque no equiparable- al alma humana de la tradición judeocristiana, aunque nuestra alma es inmutable, y su karma es dinámico. Todas las acciones que uno hace influyen en el karma, una especie de puntuación que, por ejemplo, influye en la elección del ser en que te reencarnarás en la siguiente vida.

Pasando esta filosofía a la Red, el karma no es nada más que la puntuación (simbólica energía) que los otros lectores te dan por los artículos que incluyes en el agregador social (tus acciones). Si, por ejemplo, publicas un artículo aburrido y que no gusta, te puntuarán a la baja, mientras que si añades contenidos de calidad, te puntuarán positivamente. De esta forma, te vas haciendo un historial de puntuación a base de karma, de puntos que te dan.

Normalmente, para obtener puntos positivos en el karma, no solamente cuentan los votos que te dan, sino los que tú mismo otorgas a los demás, y el número de comentarios que haces. Se trata de que no solo nos quedemos en modo pasivo de recibir de los otros (aunque eso exige la tarea activa de poner artículos en el sistema), sino que también demos y que seamos usuarios activos comentando lo que otros ponen.

Aquí se ve el paralelismo entre este karma y el de las creencias orientales: toda acción que realizamos afecta a nuestro karma, ya sea por bien o por mal. Si incluimos en nuestro listado de contribuciones un mal artículo que hace que nos otorguen puntos negativos, nuestro karma bajará, y será una mancha que, en mayor o menor medida, siempre arrastraremos.

Menéame es un agregador social basado en la misma idea que Digg, el pionero en este campo, aunque el desarrollo en castellano difiere en ciertos aspectos del norteamericano. Como no podía ser menos, este goza también de un sistema de karma. Aunque es el líder indiscutible en la Internet hispanohablante, Menéame no es el único que emplea este sistema del karma para sus usuarios. Muchos otros también lo hacen, aunque no lo llamen así.

Uniendo ahora lo que he comentado antes de la necesidad de reconocimiento con el karma, nos encontramos con una nueva raza de usuarios, usualmente muy jóvenes -aunque si uno busca bien, se puede encontrar de todo- que buscan desesperadamente conseguir puntos de karma, persiguiendo al resto de los usuarios para que les otorguen puntos a sus entradas y, en muchos casos, buscando el enfrentamiento con otros internautas que pululan por el mismo servicio que utilizan, y que consideran como rivales en estas “guerras kármicas”.

No es una crítica a los servicios de agregadores. Aunque no soy muy usuario (alguna vez muy esporádicamente los consulto), entiendo que haya mucha gente a quien les sean útiles, y aplaudo estas iniciativas como algo interesante, entendiendo también que mis necesidades y preferencias informativas difieren de las de la mayoría de los mortales (si, y que también soy un poco freak, y eso se nota en las páginas que consulto ;-), pero sí es una crítica a aquellos usuarios que hacen de estos servicios un modus vivendi, trabajando solo para conseguir karma y más karma.

Hace poco sufrí en mis propias carnes el ataque incontrolado de una de estas fieras. Fue en un servicio de comunidad virtual sudamericano (y, por lo tanto, en castellano), del cual no revelaré su nombre. Me apunté a este servicio para contribuir con algunos contenidos a esta comunidad y al público latinoamericano, además de darme a conocer un poco más. No hago una autopromoción descarada, siempre busco antes de nada contribuir, pero si puedo sacar algún provecho de ello, pues también lo hago.

Tuve ya hace tiempo problemas con un par de entradas, en las que algunos usuarios se dedicaron a insultar y faltar al respeto a otros a través del sistema de comentarios. Molesto por tener que intervenir en mis artículos para moderar los insultos de otros bajo la presión de que pudieran suspenderme el artículo e incluso con consecuencias para mi cuenta, decidí cortar de raíz los problemas y cerrar los comentarios, ya que al entrar un artículo cabe la posibilidad de hacerlo. También hay que decir que muchos usuarios se divertían retocando mi imagen de avatar, en la que tenía (y tengo) una foto tipo carné. Pero eso es lo de menos, lo máximo que me daban era lástima por perder su tiempo en esta estupidez, aunque tengo que admitir que un par de retoques me hicieron gracia.

Así las cosas, el otro día encuentro a mi buzón de correo un mensaje altamente insultante en que una usuaria me decía de todo por cerrar los comentarios, aduciendo que ya que los internautas tenían la gentileza de leer mis posts, y que yo debía darles las gracias por ello, no me podía negar a dejarlos comentar. Yo le respondí explicándole lo mismo que he escrito aquí sobre mis motivos para cerrar los comentarios, y de pasada diciéndole que no se puede tratar a alguien que no conoces de la forma en la que ella se me había dirigido. La respuesta no estuvo a la altura: no te gusta el caldo Guillem? pues venga, dos tazas...

Me han dicho muchas cosas a lo largo de mi vida, por suerte la gran mayoría agradables, pero alguna que otra desagradable. Ahora, decir que tengo un avatar de “mogólico” (entiendo que en castellano de Argentina eso será el equivalente a mongólico) es la primera Vez. En fin, una vez comprobada la catadura moral de la persona, ya vi que no había razón para preocuparme, y que su capacidad de raciocinio estaba a la altura de la de una medusa, pero que no deja de ser indicativo de ciertas rencillas que he visto en otros sitios y entre otras personas.

Por cierto, agradezco a los lectores de aquel sitio que me lean, pero no tengo que ser yo quien bese sus pies. Tampoco ellos los míos (ningún persona debe besar los pies de otra), pero sí que me deben dar también las gracias por lo que yo les aporto, y eso esta chica no lo mencionaba por ninguna parte.

Para cerrar este caso, solo deciros que estando inscrita en el sitio web desde 2005 (miré su perfil) solamente había puesto cinco posts en aquel servicio, teniendo eso si, algunos cientos de comentarios a otros posts, mientras que yo en mucho menos tiempo de carrera tenía más de 300 posts y a duras penas no llegaba a los 30 comentarios. ¿Quien creéis que ha contribuido más al crecimiento de la comunidad? yo no tengo ningún duda, y aunque no lo hago habitualmente, me colgaré una medalla: yo mismo.

Para aquellos de vosotros que esteis en cualquier servicio de agregador social, sólo os diré una cosa: ¡solamente es karma virtual! en vez de buscarlo con tanto ahínco, que total no sirve para mucho cosa, contribuid escribiendo. Será mejor para todo el mundo.



Por Guillem el mes de agosto del 2009

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