Sistemas

¿El software libre destruye el mercado?


El autor del famoso juego Tetris, Alexey Leonidovich Pazhitnov, no se lo pregunta: lo afirma y con furia. ¿Pero qué lleva a esta persona a pensar así? En verdad nunca lo sabremos con exactitud, pero al conocer su historia quizá encontremos lor orígenes de tal resentimiento.

Quien es ahora un capitalista persuadido, nació en Moscú, Rusia, cuando el comunismo reinaba por esas partes del globo. En las horas muertas de su trabajo en el Centro de Computación de la Academia Soviética, en 1985 se dedicó a programar el juego que, cruzando las fronteras hacia un Hungría, luego se convertiría un rotundo éxito mundial. Pero la suerte o mejor dicho la fortuna no llegó para él en esos días, todo lo contrario, perdió el derecho de autor sobre su obra, que cayó en manos de Nintendo.

Luego de la caída del muro de Berlín y en plena restauración capitalista en la ex-URSS Pazhitnov emigró a Estados Unidos de Norteaméric y fue contratado por Microsoft, recuperando recién en ese momento el copyright del Tetris.

Es decir que tenemos a un ex-comunista convertido a capitalista, que ha sido maltratado por los comunistas y recibido con los brazos abiertos por el centro del imperio del capitalismo. ¿Pero por qué de esto se debería desprender que el Software Libre destruye el mercado? Para Google no ha sido así, tampoco para Hollywood, la Nasa, Sun, IBM, Yahoo!, Novell, Red Hat y muchas otras grandes y pequeñas empresas; al contrario, más bien el software libre les ha servido de motor para construir mercado. Lo que destruye el mercado es en todo caso el monopolio, y en eso son expertos los mecenas de Pazhitnov.

Sea como fuere, él tiene derecho a pensar lo que quiera, y de hecho lo expresa así: nunca debería haber existido del software libre y en este momento no debería existir. Donde se construyen posibilidades de mercado, riqueza, prosperidad por parte del software propietario, llegan "irresponsables" con desarrollos alternativos y hunden a las instituciones, lo cual no es nada bueno para la producción tecnológica, y por tal es una rebeldía estéril.

En todo esto hay una mezcla impresionante y sólo crea confusión. Primero, hay que aclarar que el software libre no es anti-capitalista, como lo hemos mencionado anteriormente, grandes, medianas y pequeñas empresas capitalistas se ven beneficiadas de su existencia y desarrollo, abriendo mercados, no cerrándolos, creando posibilidades de competencia y trabajo. Lo que es estéril es el software privativo en muchos casos, porque no crea riqueza más que en el centro económico donde es producido y, peor que esto, es estéril en materia de posibilidades de colaboración entre la gente, de compartir, de transmitir valores éticos y ponerlos en práctica.

El software libre puede ser tomado tanto por capitalistas como por socialistas, anarquistas u otros sectores económicos, ideológicos y políticos.



Por Marcos el mes de marzo del 2008

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