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Lo correcto


Lo correcto

Autor: Javier Matuk, Columnista del periódico Reforma y de PC Magazine en español, http://www.matuk.com

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Me acaba de llegar un boletín de prensa que dice “la tasa de piratería en México fue del 65% por ciento en el 2004, 3 puntos porcentuales más que en el 2003, y las pérdidas por piratería de software ascendieron a 1,546 millones de dólares”. Eso de “pérdidas” tiene muchas formas de leerse, ya que en teoría, si todos los que copian de forma ilegal compraran el producto, supuestamente esos serían los ingresos. De cualquier forma, la piratería es una actividad ilegal y perseguida por la ley. Es muy difícil que lleguen a cada uno de los negocios y casas a revisar si la copia de tal programa es legal, pero aquí el asunto es un poco más de conciencia, así como ahora nos pasan en el cine el anuncio (muy bueno, por cierto) del niño que obtuvo un examen “pirata”, creo que no necesariamente se tiene que piratear la última versión del programa más popular para poder usar la computadora. ¿O sí?

Si las computadoras son usadas para cualquier actividad comercial y sirven para el negocio, es decir, si el software instalado ayuda a generar ingresos, lo más sensato es pagar por él. Sin importar cual sea su precio, sin quejarse de “es que es muy caro”, el programa sirve para que el usuario gane dinero. Y no hablo sólo del famoso AutoCad, por ejemplo, que todo arquitecto usa para hacer planos y que podría considerarse una pieza vital en su actividad profesional, me refiero también a cualquier procesador de textos que usamos para preparar cotizaciones o la hoja de cálculo en donde llevamos las cuentas por cobrar, en fin, me atrevo a pensar que directa o indirectamente, el software usado en una PC de oficina, sirve para generar ingresos y debe pagarse por él.

En las PC de casa, donde tal vez por estar “a la moda” o por tener lo último y poder presumirle al vecino, a veces se consiguen las versiones más recientes de todo, sin necesitarlo realmente. En ese caso, ¿para qué? Es decir, ¿qué sentido tiene instalar copias piratas de algo que ni siquiera se va a usar?

Pero, ¿qué puedo hacer si verdaderamente no tengo el dinero para cubrir los costos de licencia o por cualquier otro motivo, creencia o pensamiento no estoy dispuesto a pagar por el software que uso? Primero, borrarlo de todos los discos duros que tenga. Sí. Borrarlo y no usarlo. Si no se pagó, no hay más que argumentar. ¿Y entonces, ya no uso la computadora? “Pero si hoy tengo que cobrar miles de pesos y la información está en la PC”… si son miles de pesos, algo se podrá ahorrar para la licencia, sin embargo, si de todas formas no habrá poder humano en la tierra que haga cubrir el pago correspondiente, tiene una opción: usar software sin costo.

No hablo de programitas que sirven para una función específica, que se conocen genéricamente como “utilerías”. Me refiero a completos y poderosos programas que son ofrecidos sin costo por sus creadores. ¿Por qué no cobran? “Seguro si son gratis, son chafas, por eso los regalan”. Pues no, depende. Como todo, hay programas gratuitos que sí son bastante malos pero hay otros que son excelentes. Y precisamente hablando de estos últimos, existe un interesante sitio en la red que se llama www.theopencd.org. ¿Qué hay ahí? Un listado de programas gratuitos para Windows que han sido probados y cumplen con varios estándares de calidad (de acuerdo al creador del sitio), los cuales pueden ser descargados e instalados sin costo en la PC. Como no hay intercambio de dinero por la licencia de uso, se pueden utilizar todo el tiempo, para cualquier fin, no se están infringiendo la ley de derechos de autor y no se está pirateando nada.

¿Qué hay en el sitio? Un poco de todo. Software para “oficina” con procesador de palabras, hoja de cálculo, presentaciones y más. Un paquete para crear archivos PDF, otro para editar y manipular todo tipo de archivos gráficos como fotos e ilustraciones. Del lado de Internet, está una buena selección de navegadores y clientes de correo electrónico. En multimedia, un programa para grabar y manipular cualquier tipo de audio que se le ocurra, en las “utilerías” un generador de archivos comprimidos (ZIP y otros) e, incluso, hay unos cuantos juegos para divertirse.

Con sólo entrar al sitio se tiene acceso a la lista completa y se pueden descargar los programas, sin costo por supuesto. Es una opción. Cada quien hace lo que mejor le parezca en su disco duro, pero si no se va a pagar por una licencia de software comercial y se puede usar otra opción sin costo, ¿no es lo correcto?

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Javier Matuk, Desde el Teclado todos los lunes, sólo completa los datos en http://www.matuk.com/det



Por Sistemas el mes de mayo del 2005

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