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¡Me estafaron! (parte 2)


¡Me estafaron! (parte 2)

Autor: Javier Matuk, Columnista del periódico Reforma y de PC Magazine en español, http://www.matuk.com

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La semana pasada reproduje algunos de los muchos comentarios y correos que me han llegado donde, usuarios como usted o yo, platican la serie de estafas y situaciones negativas que han sufrido a la hora de adquirir productos o servicios en tiendas y sitios mexicanos en Internet. Algunos de los mencionados fueron mercadolibre.com, deremate.com, audioadicto.com y computadorasdebolsillo.com. No son todos, por supuesto, pero es la muestra más reciente de que, en algunas ocasiones, existe gente dispuesta a timar a los demás escudándose en el mundo virtual y la no presencia física del comprador.

Hay que dividir el asunto en dos. Los sitios de compra y venta entre particulares, mercadolibre.com y deremate.com funcionan como intermediario. De ahí que su posición sea diferente y ellos no necesariamente son cómplices de malas prácticas. Al contrario, en su sofisticado sistema de ventas, los mismos compradores van evaluando y calificando a los vendedores, de tal forma que el interesado siempre puede leer y comprobar como han sido tratados los clientes de algún vendedor. Es labor de cada quien cerciorarse de que el sujeto en cuestión tenga buena “reputación” electrónica. Esto sólo se va ganando con el buen servicio y el tiempo, ya que los datos se van registrando poco a poco y se va construyendo el historial. De cualquier forma, los sitios de referencia no se hacen responsables por las transacciones, calidad de los productos ni mucho menos tiempos de entrega ni garantías. Funcionan como intermediarios y listo. Recientemente muchas empresas, no particulares, han utilizado estos sitios para ofertar excedentes de inventario o lotes de producto nuevo. Parece que se vale. No hay que entrar a la subasta, simplemente es un escaparate más para la venta.

El segundo tipo de problema se refiere a sitios independientes donde se venden productos y servicios. Puede tratarse de servicios como música digital (que quien sabe como cumplen con el pago de derechos de autor y las autorizaciones de las disqueras) o productos como computadoras, accesorios, cables, discos duros, en fin, un largo etcétera. Por supuesto que también están los que venden todo tipo de bienes de consumo, electrónicos, la lista es enorme. Cuando decida adquirir un producto en cualquier sitio, hay que revisar lo siguiente:

1. Nombre, teléfono y oficinas. Por más virtual que sea el medio, la empresa debe contar con un nombre, es decir, una razón social o nombre de persona física con actividad empresarial. También suena lógico que tenga alguna oficina con domicilio completo y, por supuesto, un teléfono a dónde comunicarse. Así es que, cualquier sitio que no cumpla con estos tres requisitos básicos, puede entrar a la lista de “dudosa operación”, ya que, simplemente hay que contestarse la pregunta, ¿por qué no están estos datos disponibles?

2. Formas de pago. En general, si el sitio recibe cargo automático a tarjeta de crédito, tuvo que llevar a cabo todo un procedimiento con algún banco, por lo que, si existen problemas a la hora de comprar, es posible que pueda ser localizado y, si alguien va a dedicarse a timar, no creo que se tome la molestia de cumplir con todos los requisitos que imponen las instituciones financieras.

3. Referencias. Siempre puede buscar en sitios como Google.com alguna información sobre el sitio. Con poner el nombre del mismo, si tiene problemas serios, es seguro que saldrá algún comentario y podrá enterarse de lo sucedido.

4. Sentido común. ¡Por favor! Recuerdo hace meses que estaba buscando una notebook, me encontré un sitio llamado www.laptops-mexico.net y, al parecer, cumplía con todos los requisitos para ser considerado serio y establecido (aunque no recibía pago con tarjeta). Sin embargo, los precios de las notebooks eran demasiado bajos, ¡muy baratas! Algo había de raro ahí. O se trataba de equipos reacondicionados y no nuevos o de plano, tal vez podrían ser robados. La página ya no contesta, por cierto.

La PROFECO ofrece desde su página en Internet algunas recomendaciones generales para hacer compras en línea y también un formato para presentar denuncias. Sin embargo, poco se podrá completar si toda la referencia que se tiene sobre el caso es el nombre de un dominio… por eso, ante cualquier duda o sospecha, lo mejor es esperar y preguntar. Existen foros en donde puede solicitar referencias de otros compradores y, posiblemente, recibir respuestas que ayuden a tomar una mejor decisión.

Por último, si está comprando en línea en establecimientos reconocidos, que llevan años en el mercado de forma física (es decir, sus tiendas), puede tener la seguridad de que, por lo menos, ahí estarán para cuando necesite hacer una reclamación. No digo que sean infalibles, pero, de primera instancia, la red es una extensión de sus canales de venta y es muy probable que tengan el interés de atenderte bien y tener más y más clientes. De eso se trata el comercio electrónico.

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Javier Matuk, Desde el Teclado todos los lunes, sólo completa los datos en http://www.matuk.com/det



Por Sistemas el mes de mayo del 2005

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