Circle (CRCL) derrumba 17% ante Open USD
Circle perdió una quinta parte de su valor en una sola jornada, y el golpe llegó de su propio círculo íntimo. La acción, que opera bajo el símbolo CRCL, cerró ayer en USD 62,63 tras desplomarse alrededor de un 17 %, a mínimos de cuatro meses, después de que un nuevo stablecoin saliera al mercado. Detrás de esa moneda están tres de los socios centrales de Circle: el gestor que administra cerca del 80 % de sus reservas, el exchange que cofundó su stablecoin y cobra casi mil millones de dólares al año por distribuirlo, y el banco que custodia el dinero. BlackRock, Coinbase y BNY Mellon respaldaron una alternativa a la misma moneda que ayudan a operar. Los socios que hacen funcionar a USDC apostaron por su competencia. La caída de ayer profundizó un derrumbe cercano al 40 % en apenas un mes, desde valores próximos a los USD 129 de comienzos de 2026.
El negocio de Circle: ganar por estar en el medio
USDC es, en esencia, un dólar digital. Por cada unidad en circulación, Circle mantiene un dólar real respaldándola, distribuido entre efectivo y bonos del Tesoro de corto plazo, con reservas que rondan los USD 73-74 mil millones. El interés que generan esas reservas constituye prácticamente la totalidad del negocio. Cerca del 80 % de ese colchón está depositado en un único vehículo, el Circle Reserve Fund, gestionado por BlackRock y custodiado por BNY Mellon. Para poner USDC en el mundo, Circle paga a distribuidores que lo integran y lo empujan hacia sus usuarios; en un año reciente, solo a Coinbase le abonó unos USD 908 millones por esa tarea. Circle cobra por sentarse en el medio del dólar digital: embolsa el rendimiento de las reservas mientras el resto de los actores hace circular la moneda.
Open USD invierte la ecuación
El 30 de junio, más de 140 empresas lanzaron un competidor llamado Open USD (OUSD), emitido por una entidad independiente bautizada Open Standard y conducida de manera interina por Zach Abrams, cofundador de Bridge, la firma de infraestructura de pagos que Stripe había adquirido. La propuesta da vuelta exactamente aquello sobre lo que Circle construyó su rentabilidad. En lugar de que el emisor se quede con el interés de las reservas, Open USD reparte casi todo ese rendimiento entre las empresas que usan y distribuyen la moneda, descontando apenas una comisión de gestión. La emisión y el rescate son gratuitos, sin límites de volumen, y la gobernanza queda en manos de un consejo de socios en vez de un único dueño. Para cualquier compañía que venía ayudando a Circle a generar ese interés a cambio de una tarifa, la aritmética se invierte de golpe: dejar de cobrar una comisión por construir el rendimiento de otro, y pasar a quedarse con ese rendimiento. OUSD tiene previsto entrar en operación más adelante en 2026, sobre cadenas como Solana, Stellar, Base y Polygon.
Por qué el golpe viene de adentro
Los firmantes de Open USD son el corazón de la propia maquinaria de Circle. El exchange que cofundó USDC y factura cerca de mil millones al año por distribuirlo no solo respalda Open USD, sino que lo lanza sobre Base, la blockchain que ese mismo exchange controla. El gestor que administra alrededor del 80 % de las reservas de USDC también está entre los impulsores, y lo mismo vale para el banco custodio. Las tres firmas encargadas de administrar las reservas, vender la moneda y guardar los activos están ayudando a levantar una alternativa. El desenlace estaba escrito en los incentivos desde el principio. Que Coinbase cobrara USD 908 millones por distribuir el producto de Circle era Coinbase trabajando para Circle; que Coinbase sea dueño de una porción de un rival que corre sobre su propia cadena es Coinbase trabajando para sí mismo. Una vez que un distribuidor puede ser propietario de la economía en lugar de alquilarla, la lealtad al emisor se transforma en dinero dejado sobre la mesa.
La renovación con Coinbase en agosto
El calendario agrega tensión inmediata: el acuerdo comercial entre Circle y Coinbase, que reparte parte de la economía ligada a las reservas de USDC, se renueva en agosto. Circle deberá renegociar con un socio que acaba de ayudar a poner en marcha su competencia directa. Eso no vuelve automático el resultado —lo más probable, según varios analistas del sector, es que ambas partes terminen renovando con una economía revisada mientras compiten en otros frentes— pero modifica algo esencial: quién tiene el poder de negociación en la mesa. Circle llega a esa conversación en una posición notablemente más débil que hace apenas unas semanas.
El riesgo de todo intermediario
El problema de Circle trasciende a Circle. Es el riesgo estructural de cualquier negocio cuyo lucro proviene de ubicarse en el medio del dinero ajeno. El papel de Circle era ser el intermediario del dólar digital: sostener las reservas y retener el interés mientras todos los demás movían la moneda. Ese esquema funciona hasta que las partes de ambos lados deciden que pueden rodear al intermediario y repartirse lo que este se quedaba. El gestor de las reservas, el distribuidor y el custodio no necesitan estructuralmente al emisor para capturar ese rendimiento, y Open USD es el primer intento serio de demostrarlo en la práctica. La lección excede al mundo cripto: en cualquier industria de intermediación, la mayor amenaza rara vez llega de un desconocido, sino de quien conoce por dentro cada eslabón de tu cadena de ingresos.
Por qué Circle no está condenada
Nada de esto significa que Circle esté sentenciada. Buena parte de lo ocurrido puede explicarse simplemente como diversificación racional: BlackRock cobra comisiones en cada riel que puede tocar, y respaldar uno nuevo no implica abandonar el anterior. Open USD, además, todavía no está operativo y no lo estará hasta fin de año, lo que deja un margen de tiempo considerable. Los antecedentes tampoco son concluyentes: modelos previos de stablecoin de consorcio con reparto de rendimiento, como el impulsado por Paxos junto a firmas como Robinhood y Kraken, lucharon durante meses por conquistar cuota de mercado sin lograr desplazar a los líderes. USDC sigue siendo una moneda confiable, profundamente líquida y regulada, y el propio director ejecutivo de Circle, Jeremy Allaire, sostuvo que el mercado es lo bastante grande como para admitir muchos ganadores, algo que bien podría resultar cierto en un sector que ya supera los USD 300 mil millones y que las proyecciones más optimistas ubican en el orden de los billones de dólares para 2030. En esa línea, algunas casas de análisis, como William Blair, mantuvieron su recomendación de sobreponderar, calificando la reacción del mercado como exagerada y apoyándose en la ventaja de haber sido el primero en llegar.
Un segundo golpe simultáneo y el contexto cripto
El mismo día, un segundo factor amplificó la caída: en su reconstitución anual de junio, FTSE Russell retiró a Circle de varios de sus índices de crecimiento, entre ellos el Russell 1000 Growth, obligando a los fondos que replican esos índices a desprenderse de sus acciones justo en el peor momento. Todo esto ocurrió, además, sobre un telón de fondo adverso: con el Bitcoin acumulando una caída cercana al 33 % en el año y los fondos cotizados del sector sufriendo su peor mes de salidas, el apetito por el riesgo estaba en mínimos. La combinación de amenaza estructural, expulsión de índices y mercado débil explica lo brutal de la reacción.
El cuadro y los escenarios
Con la acción cerrando en USD 62,63 y acumulando una pérdida cercana al 40 % en el mes, la estructura de precios quedó claramente dañada. Algunos operadores ya señalan la zona de USD 50 como el próximo soporte psicológico a vigilar si la presión vendedora continúa, mientras que una estabilización dependería de dos catalizadores concretos: el resultado de la renovación del acuerdo con Coinbase en agosto y las señales que emita Circle a medida que Open USD avance hacia su lanzamiento. En el corto plazo, el papel quedará atrapado entre el pesimismo del sentimiento y el argumento de quienes ven la caída como una sobrerreacción sobre un negocio que todavía domina, junto a Tether, la mayor parte del mercado de stablecoins.
Por Sistemas, el 01/07/2026.