Crisis en Bittensor (TAO), por acusaciones y salida de Covenant AI
El token TAO, corazón del protocolo Bittensor, se derrumbó desde los 337 dólares hasta un piso de 284 USD en cuestión de horas este 9 de abril. Al cierre de la jornada cotizaba en torno a los 292 dólares, acumulando una caída superior al 15% y coronándose como la peor performance entre las 100 criptomonedas de mayor capitalización, justo cuando el resto del mercado experimentaba una subía.
El detonante no fue un hack, ni una liquidación masiva en cadena, ni un dato macro. Fue un comunicado. Covenant AI, el equipo responsable de entrenar el modelo Covenant-72B —el modelo de lenguaje descentralizado más grande jamás producido en Bittensor— anunció su salida definitiva de la red. Y lo hizo sin medias tintas.
La acusación: «teatro de la descentralización»
Sam Dare, fundador de Covenant AI, publicó un extenso comunicado en X donde detalló las razones de la ruptura. En esencia, acusa a Jacob Steeves (conocido como «Const»), cofundador de Bittensor, de ejercer un control centralizado sobre una red que se vende al mundo como abierta y permisionless.
Las acciones que Dare denuncia son graves: suspensión de las emisiones de tokens hacia los subnets operados por Covenant (Templar, Basilica y Grail), eliminación del acceso a la moderación de sus propios canales comunitarios, desactivación unilateral de infraestructura de subnets, y lo que describe como «presión económica directa» mediante ventas estratégicas de tokens en momentos de conflicto operativo.
La frase más contundente del comunicado es clara: «Bittensor funciona bajo una estructura de triumvirato, con tres personas gestionando el multisig para las actualizaciones de la red, presentado a la comunidad como gobernanza distribuida. No lo es. Es teatro de la descentralización».
Un giro dramático de sentimiento
Lo llamativo de esta ruptura es su contexto. Hace apenas tres semanas, Covenant AI era el héroe de Bittensor. El modelo Covenant-72B, entrenado por más de 70 contribuyentes distribuidos usando hardware común conectado por internet, fue mencionado nada menos que por Jensen Huang, CEO de NVIDIA, durante el podcast All-In. Esa mención catapultó a TAO un 90% en marzo, desde mínimos de 143 dólares en febrero hasta superar los 340.
Grayscale había presentado la enmienda S-1 para convertir su fideicomiso de Bittensor en un ETF spot. El staking superaba el 19% del supply, con un valor de 691 millones de dólares. Todo indicaba consolidación institucional.
Y de repente, el principal constructor del ecosistema se va dando un portazo, y no solo eso: se lleva consigo a su equipo, sus modelos y su investigación. «El entrenamiento descentralizado y abierto de IA no es una funcionalidad de Bittensor. Es una capacidad tecnológica que nuestro equipo desea seguir desarrollando», escribió Covenant AI.
La respuesta de Steeves
Jacob Steeves respondió brevemente, afirmando que la salida de Covenant AI demostrará que los subnets de Bittensor pueden funcionar «sin cabeza» (headless), como verdaderas commodities. Es decir, interpretó la partida como una oportunidad para demostrar que la red no depende de un solo actor. Una lectura optimista, pero que no aborda directamente ninguna de las acusaciones de centralización.
Vale recordar que el propio Steeves había renunciado como CEO de la Opentensor Foundation en febrero de 2026, en lo que la comunidad celebró como «el momento Satoshi» de Bittensor. Pero las acusaciones de Dare sugieren que esa renuncia fue más simbólica que operativa.
Lo que el mercado leyó
El mercado no interpretó matices. Lo que vio fue al constructor más relevante de la red acusando al fundador de centralismo autoritario y abandonando el barco. En un ecosistema donde la narrativa de descentralización es el argumento central de inversión, ese golpe a la credibilidad tiene un efecto inmediato sobre el precio.
Desde un análisis técnico, TAO ya venía mostrando señales de agotamiento. El precio había rechazado dos veces la línea de tendencia descendente cerca de los 360 dólares, el MACD diario había cruzado a la baja, y el soporte inmediato en 297 dólares quedó pulverizado con la noticia. La zona de contención ahora se ubica en los 263 dólares; si no resiste, la corrección podría profundizarse.
La pregunta de fondo no es si TAO puede recuperarse —probablemente pueda, dado el interés institucional de Grayscale y el halving programado para diciembre de 2026 que reducirá las emisiones a 1.800 TAO diarios—, sino si Bittensor puede sostener su narrativa fundacional sin Covenant AI.
Porque si el equipo que demostró que el entrenamiento descentralizado funciona a escala se va diciendo que la red no es realmente descentralizada, ¿qué le queda al inversor para creer?
La comunidad de Bittensor ahora deberá decidir si este es un tropiezo pasajero o el inicio de una crisis de gobernanza que defina el destino del proyecto. Mientras tanto, Covenant AI ya anticipó que tiene nuevos proyectos en camino. Si logra replicar lo que hizo en Bittensor en otra infraestructura, el golpe para TAO podría ser mucho más que una caída del 15%.
Por Sistemas, el 10/04/2026.