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¿Cuáles son los usos molestos del celular?


Para la mayoría de los que usamos celulares, este dispositivo se ha convertido en una parte sumamente importante de nuestras vidas. Incluso para algunos es indispensables (por suerte me considero que aun no estoy en esta última categoría, y espero no estarlo nunca). Pero volviendo al tema central, como decía, el celular está integrado a nuestros quehaceres cotidianos en todos los aspectos.

Mandar mensajes, hablar, sacar fotos, escuchar música, navegar por Internet, todo (o casi todo) es posible con estos aparatos. Sin embargo, cuando utilizamos el celular a veces no tenemos en cuenta algunas cosas que le pueden llegar a molestar a quien tenemos al lado cuando estamos en un lugar público, como por ejemplo, hablar casi a los gritos: es muy molesto cuando alguien que está viajando en el colectivo se pone a hablar por el teléfono móvil como si realmente quien estuviera del otro lado fuera sordo. Quizás no se da cuenta que aunque el celular es tan diminuto, igualmente la otra persona escucha lo que se le dice sin que tenga que gritar de esa manera.

Como este hay muchos casos. Por eso es que la compañía SpinVox decidió entrevistar a cierta cantidad de personas y a partir de sus respuestas, armar una lista con los hábitos de los usuarios de móviles que son más molestos para los demás. Una lista que para muchos puede ser práctica para reconocer sus malos hábitos. Y para los que no tienen esas prácticas, les puede servir de consuelo sabiendo que no son paranoicos porque les molestan esas cosas sino que hay mucha gente que se solidariza con ellos.

En esa lista, como no podía ser menos, el número uno se lo llevan “los gritones”, esos que hablan con un volumen tan alto que todos los demás se enteran de lo que está diciendo (aunque a ninguna de esas personas le interesa). En segundo lugar, están “los tonos vistosos”, que son los que se desesperan por poner distintos tonos del celular de manera que todo el mundo sepa que tipo de música le gusta.

Otro lugar importante se lo llevan “los boca-llena”. Con estos no hace falta decir mucho: hablar y comer al mismo tiempo no es agradable se use un celular o no. Seguimos con “los escandalosos”. Acá consideran tanto a los que usan el volumen de su teléfono móvil demasiado alto o incluso manos libres. Como para que todos nos escuchemos lo que dice, aunque a ninguno nos interese.

El quinto puesto es para “los adictos a los SMS”. En esta caso, no es tanto por el ruido molesto sino porque esa persona interrumpe conversaciones, comidas o lo que sea por mandar mensajes. Le siguen “los que bloquean las colas”. A cuantos nos pasó que estando con el tiempo justo en una cola para pagar algo, uno de los que está adelante no paga porque tiene que hablar por teléfono. Así que encima que pagamos, tenemos que esperar a que el que está adelante hable por teléfono el tiempo que quiera y nos haga perder más tiempo.

De acuerdo a un estudio de Pew Internet and American Life Project, el 82% de los entrevistados se sintió molesto ocasionalmente por usuarios de teléfonos móviles con comportamientos fastidiosos y ruidosos a la hora de usar sus celulares en lugares públicos.

En séptimo lugar nos encontramos con “los fans de los tonos”, esos que en vez de atender el teléfono en cuanto suena, lo deja sonar una y otra vez aunque lo tenga en la mano. Y unos muy parecidos son los que le siguen, “los DJs”, amantes de los ring-tones que prueban todos los tonos una y otra vez en público para elegir cuál quiere poner en ese momento.

La lista se completa con dos más: “los despistados”, que miran sus mensajes de textos o envían nuevos mientras va caminando, y más cuando va por una avenida y se lleva a todo el mundo por delante. O cuando va a cruzar la calle, una práctica no sólo molesta sino que -en este último caso- bastante peligrosa. Y el último puesto es para “los conversadores íntimos”, aquellos que van a los baños públicos a hablar por teléfono.

Por supuesto que alguna de estas costumbres pueden resultarnos más molestas que otras, e incluso es probable que alguno de nosotros sin darse cuenta las ponga en práctica. Yo me conformaría con que “los gritones” empezaran a bajar un poco el tono de voz, lo que sería una manera de respetar a los demás como también a ellos mismos, preservando su intimidad. Y después seguimos con el resto.



Por Analía Lanzillotta, el 06/03/2008.

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