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Las imprudencias más comunes en la seguridad informática


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No hay sistemas informáticos (y, por ello, hoy en día entiendo tanto computadoras portátiles o de sobremesa como smartphones y tablets) seguros al 100%, solamente pueden ser tan seguros como el eslabón más débil de la cadena de la seguridad. Y, en la mayoría de los casos, este eslabón más débil es el usuario, la persona, el ser humano.

Y es que no se dice en vano que el humano es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra... o de no cumplir, conociéndolos, unos mínimos relativos a la seguridad informática. Así que vamos a repasar, para que no se nos olviden, las amenazas más comunes que podemos sufrir los internautas y como combatirlas.

Una incorrecta gestión de las contraseñas. Tener las mismas claves de acceso en todos los servicios online y no cambiarlas con cierta frecuencia (o nunca) es un grave error, además de tener contraseñas “flojas”.

Una buena contraseña es larga, de unos 12 caracteres como mínimo (cuantos más mejor; es la longitud la que garantiza su fortaleza), mezclar letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos, no debemos repetirlas en diversos servicios, cambiarlas con tanta frecuencia como nos sea posible, y no reutilizarlas.

El motivo de no repetirlas en diversos servicios online distintos es que si alguien consigue averiguar la contraseña de uno de los servicios que utilizamos, y esa misma contraseña la tenemos también en otros, tendrá acceso franco a esos otros. Así que siempre contraseñas distintas en los diferentes servicios que utilicemos.

Prescindir de software de seguridad y no instalar las actualizaciones. Los accidentes automovilísticos siempre les pasan a los demás... hasta que le pasa a quien viene a decir algo tan parecido a esta nefasta frase.

Hay quien le gusta tentar el peligro, pero la instalación de un antivirus, un cortafuego, y las instalaciones de seguridad (por lo menos las más necesarias) tal vez harán que el rendimiento de nuestro ordenador sea ligeramente inferior, pero por lo menos nos permitirán ir más protegidos.

¿Verdad que en tu cartera llevas alguna tarjeta de crédito “por si acaso”? ¿o en la agenda de tu móvil, los números de emergencias? Pues utilizar un antivirus y actualizar vale por lo mismo, por si acaso.

Y si, un antivirus es un software que ocupa unos recursos y, por lo tanto, ralentiza ni que sea sólo un poco, el rendimiento del ordenador. Pero, como hemos visto, “no salgas de casa sin él”.

Abrir adjuntos en correos electrónicos sin mirar nada previamente. Hay que ir siempre con mucho cuidado con lo que nos envían a través del correo electrónico en forma de fichero adjunto, ya que al abrirlo (incluso simplemente al descomprimir archivos comprimidos), podemos infectar nuestro ordenador con un virus.

Tampoco podemos fiarnos de que los mensajes de correo nos lleguen de contactos conocidos, puesto que sus cuentas pueden haber sido accedidas ilícitamente, o bien falseado el remitente.

Si recibimos un mensaje con fichero adjunto por parte de alguien conocido y no lo hemos solicitado, lo mejor será contactar con esa persona a través de otra vía (como, por ejemplo, una llamada telefónica) y preguntarle directamente si lo ha enviado, puesto que si realmente es un malware, el remitente no será consciente de haberlo enviado.

Alerta con los enlaces acortados porque, aunque no nos lo parezca, pueden haber sido hackeados en origen. Un cibercriminal puede haberse infiltrado en el servidor que mantiene la traducción entre direcciones, y modificar el destino, llevándonos a una página distinta, la cual contenga malware o sea una trampa de phishing

No descubrir todas nuestras cartas a través de una Wi-Fi pública. Llegamos a nuestro hotel durante las vacaciones, o a un bar en cualquier momento, al aeropuerto o donde sea, y rápidamente nos conectamos a la red Wi-Fi que nos ofrece, y consultamos como están nuestras tarjetas de crédito mediante la app del banco... ¡mal hecho!

Con la misma facilidad con la que nosotros hemos detectado la presencia de esta red y nos hemos conectado a ella, un cibercriminal también puede haber entrado antes en ella, haberla hackeado, e instalado un software que le permita hacerse con la información que pasamos a través de la red.

De la misma forma, muchas veces lo que hace el cibercriminal es crear una red Wi-Fi con el mismo nombre u otro muy similar para llevar a que los usuarios incautos se conecten a la suya pensando que lo hacen a la del hotel y, de ahí, robar su información sensible.

Es preferible que, siempre que sea posible y no se incurra en muchos gastos, nos conectemos a Internet mediante la compartición de la conexión 3G/4G de nuestro smartphone, ya que es algo más seguro.

No realizar copias de seguridad. Es verdad, nos cuesta hacerlas y parece una pérdida de tiempo... hasta que un día las necesitamos. Tal vez no sea necesario hacerlas cada día, pero sin lugar a dudas, es preciso que las hagamos.

Así es que ahora que contáis con algunos consejos mínimos, por favor, empezad a aplicar aquellos que todavía no aplicáis. Por vuestra seguridad y por la de los demás, ya que vuestra computadora puede ser utilizada como plataforma de ataque contra las computadoras de los demás.



Por Guillem el mes de septiembre del 2015

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