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Sin contactos - Matuk cuenta su aventura en un restaurante


Sin contactos - Matuk cuenta su aventura en un restaurante

No he escrito Desde el Teclado de esta semana (nota del editor: se refiere a la columna semanal que escribe de toda la vida) y tengo este día tan ocupado, que seguramente podré hacerlo hasta bien entrada la noche.

Así es que, me dirijo a mi primer cita por la mañana, he llegado temprano –no hay tráfico- tengo una hora para adelantar. “Joven, buenos días, me da una mesa con contacto, por favor”, “¿Mande?”. Un poco acostumbrado a estas cuestiones, pero sin dejar de percibir una mala vibra, el jefe de piso, encargado o persona con saco azul que me recibe a la entrada de un Sanborns anuncia “Mmm, no, sólo tengo dos mesas de esas, una está ocupada y la del otro contacto no tiene corriente”.

Mala hora. Tengo que escribir y según recuerdo, la pila de mi notebook si acaso tiene como media hora de vida útil. “Bueno, pues qué le hacemos”, tomo la primer mesa disponible e, inquieto y preguntador como nací, lo cuestiono “Qué raro, ¿no?, qué sólo tengan dos contactos”, entonces, me confía lo que sigue “Ya los están quitando”, “¿Cómo que los están quitando?”. “Sí, recibimos un memo y antes teníamos como catorce en todo el restaurante, ahora quedan dos”, este tipo me está tomando el pelo, pensé, pero arremetió “Es que llegaba gente que se quedaba hasta ocho horas ahí sentados”, y claro, como el éxito de cualquier restaurante de este tipo es la alta rotación de comensales, seguramente a alguna mente brillante de la corporación se le ocurrió quitarle al cliente lo que pide. “Que raras formas de hacer negocios tiene el Ingeniero”, le comenté y estoy seguro que no me entendió ni supo a quien me refería.

Así las cosas, me quedé pensando en qué contradicciones tiene la vida. Por un lado, la misma firma promociona a todo lo que da su conexión WiFi a Internet, y ofrece como referencia que en muchos de sus establecimientos se puede “navegar sin cables”, sin embargo, por mucha promoción, tecnología, instalaciones y toda la parafernalia, si no hay pila, se acaba la magia.

En fin, abrí la notebook y comencé a escribir. Se terminó la batería. Tuve una cita, más compromisos y continué esta redacción después… junto a una toma de corriente eléctrica.

Esta eventualidad me hace pensar en dos asuntos: el eterno problema de la duración de las baterías en computadoras portátiles y, por supuesto, lo fácil y difícil que puede ser ahora trabajar en cualquier parte.

En el primer caso, desde hace años acudo a un evento donde Intel, el principal fabricante de microprocesadores, ofrece los adelantos más importantes de la empresa. Recuerdo hace unos dos años, en un panel especializado en el tema de baterías, mi pregunta fue “¿Bueno, pero cuándo podremos tener una notebook que le dure la pila como al celular?” Y la respuesta me dejó atónito: en unos siete u ocho años. Yo pensé que sería antes, pensé que el mismo vertiginoso desarrollo en la fabricación de todo lo que tiene que ver con electrónica sería aplicado a las baterías.

Aunque hoy existen avances, seguimos usando la misma tecnología que hace años. Hay que recargar las baterías por un período considerable de tiempo y, en el mejor de los casos, tendremos “gasolina” para unas tres o cuatro horas. Sí, algunos fabricantes pregonan que sus máquinas tienen pilas hasta de “8 horas”, claro, siempre y cuando no se haga nada en la computadora más que ver documentos… pero no se inventaron para eso.

Una máquina portátil se requiere, primero, para estar todo el tiempo conectada a Internet, hacer presentaciones, realizar trabajos, hasta editar algunas fotos; así, la pila no dura casi nada. Imagine por un momento que la batería de su celular tuviera una vida útil de 3 horas. ¡No serviría para nada!

No sé cuando, pero urge solucionar dos asuntos: el primero es que todo tipo de restaurante, cafetería o local de comida rápida con servicio de conexión a Internet, debe ofrecer contactos al por mayor. El otro, más complejo, es que las pilas deben durar más. Hay avances, sobre todo con otro tipo de tecnologías, incluso, el asunto de batería recargable ha llegado al concepto de poder “llenar el tanque” de la notebook con algún combustible en forma líquida, pero todavía estamos a muchos años de que sea una realidad comercial.

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Javier Matuk es Colaborador de MMagazine. Columnista del periódico Reforma y de PC Magazine en español, http://www.matuk.com, tiene una cita "Desde el Teclado" todos los lunes. -sólo completa los datos en http://www.matuk.com/teclado/ -.



Por Sistemas el mes de noviembre del 2006

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