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Piratería sin barreras


Piratería sin barreras

Autor: Javier Matuk

Vivimos en un mundo inmerso en la piratería. Hay de todo, desde copias de las famosas bolsas Louis Vuitton hasta... ¡cursos de inglés! Me acaban de llegar, o más bien, acabo de darme cuenta que recibí un par de correos que venden los cursos “Inglés sin barreras y el mundo de inglés de Disney”, esos que se anuncian en la televisión.

Dice el pirata en su correo “lo que te ofrezco es un respaldo exactamente igual al original en DVD, CD´s, material de primera calidad, no pagues mucho mas por el original si la calidad es la misma. Aquel curso que NUEVO vale 18 000 pesos, pero aquí no pagues Mas!! Para ti o como un regalo para una persona que lo necesitará en su carrera o en su futuro. Los precios ya están muy castigados y son fijos, y realmente por el material y calidad el precio es justo y lo vale, armé varios paquetes para que encuentres Cual sea tu necesidad”.

No tengo idea si el precio de 18 mil pesos sea exacto. Pero este correo ofrece un “respaldo igual al original” comenzando en 650 pesos, ¡vaya “ahorro”!, además, justifica plenamente su existencia al constatar que “los precios ya están muy castigados y lo vale”, es decir, es válido y es perfectamente aceptado que como un producto original cuesta 18 mil pesos es bastante razonable y, además, ¡justo! pagar sólo unos cuantos cientos de pesos.

No, pues sí, la verdad los argumentos son “convincentes”. Imagino el escenario en un tratamiento contra la hipertensión, “las medicinas originales cuestan mil pesos, no es JUSTO, mejor paga sólo 20 pesos y verás que es lo mismo”. ¿Es lo mismo? Claro que no, nunca será lo mismo desde muchos puntos de vista, ya que las substancias activas seguramente no estarán presentes en la fórmula pirata, pero, ¿qué tanto es tantito si sólo se trata de copiar unos cuantos discos y hacerle un inmenso favor al comprador? Después de todo, bajo esta óptica, es un tremendo “ahorro” lo que se ofrece.

Pero como en todas partes hay competencia, también entre piratas se tiran a matar, pues recibí otro correo, este sin tanto rollo y con una falta garrafal en su concepto, pues vende el curso “Inglés sin Barrera” -en singular- por sólo 399 pesos, ¡eso sí es una ganga!, por cierto, incluye la entrega a domicilio en la zona metropolitana de Monterrey y asegura que “son DVDS con sus menús y todo con excelente calidad en audio y video”.

Pero, hasta eso, los piratas son ecológicos, considerados con el bolsillo y con la tinta de tu impresora, ya que dicen que “también se incluyen los cuadernillos de trabajo en formato .PDF para que los imprimas a la medida en que los necesites”, eso es consideración y, sobre todo, ¡atender mejor al cliente!

¿Qué sigue? Vaya, creo que hemos visto toda clase de artículos y productos en su versión pirata. ¿Dónde está la fórmula para tratar de bajar este cáncer que nos invade por todos lados? No hay respuesta sencilla y la clásica de “no hay nada que hacer” no convence. Claro que hay mucho que hacer. La primera es no comprar. Así de sencillo y así de contundente.

Me platicaba un conocido que instaló máquinas para rentar videos dentro de tiendas de conveniencia que casi no es negocio, pues la renta cuesta 15 pesos por película, y afuera en la banqueta venden el mismo título por 10 pesos. ¿Cómo competir así? Dejando de comprar es un buen comienzo. Y sí, entiendo y dimensiono perfectamente lo que estoy escribiendo. ¿Quién tiene la necesidad de comprar una película pirata? Nadie. ¿Quién tiene la necesidad de comprar un curso de inglés por 18 mil pesos? Tal vez algunos, pero seguro hay opciones más económicas. ¿Quién tiene la urgencia de tener 5,000 canciones en su computadora? Nadie. Si no alcanza el dinero para cubrir los costos de productos originales, no hay justificación para comprar pirata. ¿O sí?

El otro lado de la historia es precisamente los costos que los autores/productores/inventores fijan a sus productos y servicios. ¿No venderían el doble o el triple de cursos de inglés si costara 3 mil pesos? Igual para el software, si el Office costara 400 pesos, ¿no venderían miles de copias? Hablando de música, igual, ¿venderían más realmente? La gran respuesta es: quien sabe. Puede ser, al pirata ya no le convendría vender sus películas, digamos, en 2 pesos. Aunque tenga un gran volumen de piezas vendidas, habría que hacer bien las cuentas, pues la comida –por mencionar un insumo elemental- hasta el momento, hay que comprarla con dinero y no existe la versión pirata de un jitomate “idéntico al original” que cueste 1 centavo de peso. ¿O sí?

El tema, complejo en fondo y forma, no presenta soluciones fáciles. Creo que para los lectores de Desde el Teclado sería un buen comienzo tratar de nunca comprar un producto pirata, en ninguna de sus presentaciones. Nada es “urgente” ni indispensable para justificar el pago de dinero por productos falsos. Basta recordar el comercial del niño que “piratea” su examen en la escuela. ¿Así queremos que crezcan las nuevas generaciones?

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Javier Matuk es Colaborador de MMagazine. Columnista del periódico Reforma y de PC Magazine en español, http://www.matuk.com, tiene una cita "Desde el Teclado" todos los lunes. -sólo completa los datos en http://www.matuk.com/det -.



Por Sistemas el mes de abril del 2006

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