Sistemas

Los peligros de mandar a reparar la PC


Nada es eterno, y los aparatos se estropean, las computadoras entre ellos. Una computadora es un dispositivo que utilizamos en nuestro día a día y que, por lo tanto, puede contener información sensible.

Entre ésta, se cuentan documentos personales, contraseñas de servicios online, o incluso fotografías que, en caso de ser hechas públicas, pueden resultar comprometedoras (nada a juzgar, cada uno hace lo que quiere con su vida privada, es solamente para tener en cuenta).

Si a esto le añadimos la posibilidad de que seamos estafados como en cualquier otra operación comercial, vale la pena asegurarnos de que procedemos con cautela a la hora de encargar una reparación para una computadora.

Aquí os damos una serie de consejos al respecto.

Asegúrate, siempre que puedas, si el problema lo puedes reparar tú mismo.

Hay casos en que la tarjeta Wi-Fi no funciona... o es que simplemente faltan los drivers de esta, que podemos descargar de Internet (a través de otro dispositivo, o desde casa de un amigo), y con su reinstalación todo solucionado.

En dichos casos nos ahorramos una visita al taller.

Para ello, define bien los parámetros de tu avería y busca información en Internet.

Aunque muchos te dirán que es mejor que no confíes en la red de redes por la cantidad de barbaridades que se leen (y más en los foros), no es menos cierto de que está llena de buenas y útiles informaciones, y de internautas que te pueden ayudar, incluso desinteresadamente.

Se trata, en primer lugar, de tener una lista detallada de los síntomas y, con esta, realizar un diagnóstico que nos permitirá decidir si lo podemos reparar nosotros o tenemos que recurrir a un servicio externo.

En el caso de que no nos veamos capacitados para llevar a cabo la reparación, no lo dudemos: deberemos buscar un servicio externo.

Algo a lo que volveré más adelante: haz copias de seguridad.

Tanto si te decides a intentar repararlo por ti mismo, como si te decantas por llevar la computadora a un servicio de reparaciones externo, deberás hacer copias de seguridad de todo lo que tienes dentro.

De hecho, esto es algo que deberías hacer sí o sí cada cierto tiempo, y no tener que estar esperando a que te pase una desgracia para ponerte a hacer copias de seguridad.

Si el sistema operativo de tu computadora no arranca, deberías utilizar uno externo. Una distribución GNU/Linux puede instalarse en un pendrive USB para arrancar desde dicho dispositivo, reconocer el disco duro, y permitirnos copiar la información a un disco duro externo.

Nunca sabes a quien vas a entregar tu computadora. Por lo tanto, cuida de que no tenga acceso a tus datos personales.

Incluso los códigos deontológicos más estrictos de las empresas pueden ser vulnerados por individuos sin escrúpulos que trabajan en ellas.

En este sentido, datos de tarjetas de crédito, nombres de usuario y contraseña de servicios online (como, por ejemplo, redes sociales), fotografías, o documentos personales de todo tipo (e-mails, ficheros de texto, etc) deberían de ser retirados (eliminados) de los dispositivos de almacenamiento de la máquina de forma segura, es decir, sin que dejen rastro.

Hay programas en el mercado que realizan dicha tarea; para Windows tenemos Eraser o WipeFile, mientras que para macOS podemos configurar el borrado seguro desde la papelera.

En el caso de los nombres de usuario y contraseñas, será suficiente con borrarlos del navegador web que utilizamos habitualmente y, por seguridad, también borrar los datos de otros navegadores que tengamos instalados, pues podemos emplearlos ocasionalmente y no acordarnos del uso exacto que les hemos dado.

La contraseña de acceso al sistema también debemos protegerla. Si tenemos intención y necesidad de dársela al técnico (que la puede necesitar para instalar drivers o llevar a cabo otras operaciones) deberíamos cambiarla por alguna trivial y volver a poner la que teníamos una vez haya sido efectuada la reparación.

La caché y el histórico de esos mismos navegadores también puede contener información sensible, empezando por las páginas web que hemos visitado (alguien puede llegar a saber con qué bancos operamos, por ejemplo). No siempre nos va a ser posible eliminar esta información antes de llevar la computadora al mecánico, pues si no arranca y no tenemos los conocimientos y el material para abrirla y extraer el disco rígido conectándolo a otra máquina y llevando a cabo la operación desde esta, no nos será posible, pero en la medida que podamos, hay que intentarlo.

A la hora de elegir servicio técnico hay que contrastar la confianza que nos merece cada uno.

Quien más quien menos, todos tenemos un amigo informático que puede hacernos la reparación, incluso con un descuento. Pero ¿es de confianza? ¿No empezará a hurgar en nuestras cosas en cuanto tenga el aparato en sus manos? ¿No puede hacerlo también un servicio técnico cualquiera cuyo personal no conozcamos de nada?

Si no los conocemos, una buena idea es preguntar, indagar. De hecho, siempre deberíamos tener un servicio técnico de referencia que juzguemos de confianza, puesto que aunque ahora funcione maravillosamente bien, nunca se sabe.

Es muy práctico disponer de una lista detallada de los componentes de nuestra computadora.

No se trata solamente de saber, por ejemplo, que tenemos un disco rígido de 500 GB, sino también de conocer detalles como, por ejemplo, su marca y modelo, y de si funciona a 5.400 o 7.200 RPM, para comprobar una vez realizada la intervención del técnico que este no nos haya dado “gato por liebre”.

Esta información ya deberíamos tenerla en la factura de compra de la computadora.

Siempre deberíamos pedir un presupuesto por adelantado, y si nos proponen una exploración del equipo para realizar dicho presupuesto, asegurarnos de si esta es gratuita o se nos va a cobrar algo por hacerla.

Igualmente, el presupuesto debería ser, en la medida de las posibilidades, cerrado y lo más detallado posible, incluyendo la mano de obra y las piezas a sustituir.

También debemos pensar que, algunas veces, salen imprevistos que no se han podido calcular en una exploración previa, y que esto nos lleva a más horas de trabajo o a tener que cambiar alguna que otra pieza.

Las oficinas de consumo existen, y puedes utilizarlas.

Si no quedamos satisfechos con el resultado de la reparación debemos acudir al centro donde nos la hicieron y solicitar el libro de reclamaciones. Por ley, deberían tenerlo en todas partes.

Si no fuera así o nos negaran tal vehículo de protesta, el siguiente paso es que te dirijas a la oficina local del departamento de consumo de tu país, y pongas una denuncia a la tienda.

Foto: Fotolia Dmitriy



Por Guillem el mes de mayo del 2018

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