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Guía de cómo elegir un Smartphone


La obsolescencia programada nos llama a cambiar de smartphone una vez al año, mientras que la lógica nos impulsa a sacarle el máximo provecho a cada celular que compramos hasta que este esté demasiado viejo y dañado como para funcionar, especialmente si es un modelo flagship que nos ha costado lo suyo en su momento.

Pero cuando llega el momento, podemos tener dudas sobre qué teléfono comprar, que gama elegir, o qué prestaciones primar. Con esta breve guía, intentaré aportaros un poco de luz al respecto.

Devemos aspirar siempre a un terminal flagship por prestaciones, aunque no por precio.

Son los que mayor rendimiento proporcionan, pero también los más caros. No obstante, es posible encontrar “gangas”, especialmente en tecnología que no es de última hornada.

Por ejemplo, en el momento de escribir estas líneas, hace poco que ha sido presentado el Samsung Galaxy S9, por lo que el precio del Galaxy S8 variará indefectiblemente a la baja, y ello nos abre una ventana en la que puede hacerse interesante su compra.

¿Por qué optar por modelos flagship? Por pequeños detalles; por ejemplo, los sensores de las cámaras de fotos acostumbran a ser mejores, proporcionando un disparo rápido en ambientes nocturnos con buena definición de la foto, que no es posible en otros terminales de precio inferior que no integran componentes tan buenos para rebajar su precio. Y, como esto, tenemos otros ejemplos, como la calidad de los altavoces o la pantalla.

Actualmente, nos encontramos también con terminales de gama media y media-alta que ofrecen un rendimiento muy similar en la mayoría de los aspectos al que proporciona un terminal flagship, pero por un precio inferior.

Lo que debemos evitar son terminales de gama baja, ya que el rendimiento que nos proporcionan es deleznable en comparación con los celulares más potentes.

Un smartphone de gama baja y precio inferior a 100 euros/dólares puede ser muy válido para perfiles que necesiten solamente llamar, utilizar algún programa de mensajería instantánea como WhatsApp, navegar por la web, y utilizar un conjunto restringido de apps.

En este caso, el uso de la parte “smart” del terminal debe ser esporádico, limitado en cuanto a la tipología y las diferentes apps empleadas, y también respecto al tiempo de uso.

Antes de afrontar la consulta de modelos, debemos saber para qué queremos nuestro nuevo smartphone.

Es una buena idea sentarnos una tarde con un papel y un lápiz y anotar todo lo que pretendemos hacer con él, y lo que querríamos/nos gustaría.

No es lo mismo comprar un smartphone para llamar y estar localizable mediante llamadas de voz, utilizar WhatsApp para enviar mensajes a los amigos, y de cuando en cuando consultar una página web, que un terminal para hacer fotografía de forma intensiva porque nos gusta la fotografía, y luego las retocamos en nuestra computadora.

Queda claro que en el primer caso podemos hacer concesiones a la potencia del dispositivo (tipo de CPU, cantidad de memoria RAM, almacenamiento,...), lo cual redundará también en un precio a la baja, mientras que en el segundo caso debemos priorizar que la cámara en todos sus aspectos sea lo mejor posible.

También hay que tener en cuenta lo que ahora mismo no podemos hacer -o nos cuesta- con nuestro smartphone, y nos gustaría hacer con el próximo modelo. Tal vez sea el momento de lanzarse y disfrutar de aquello que siempre habíamos soñado hacer con nuestro teléfono.

Los informes, análisis y comparativas que publican sitios web especializados pueden sernos de gran ayuda en la tarea de elegir modelo de smartphone.

Existen numerosos sitios web y canales de YouTube dedicados en exclusiva al apasionante mundo de la telefonía móvil inteligente, en los cuales podremos encontrar artículos que hablan a fondo sobre un dispositivo concreto, o bien que comparan varios dispositivos similares entre ellos.

Breve guía: qué parámetros debemos mirar en un smartphone.

Una vez sabemos para qué queremos el smartphone, y para qué podríamos quererlo en un futuro próximo, llega el momento de concretar algunas cuestiones de configuración que nos permitirán disfrutar que el teléfono rinda como nosotros habíamos planificado:


  • Microprocesador: hoy en día podemos ver, tranquilamente, CPUs para smartphones que disponen de 10 o más núcleos, y encontramos todo un batiburrillo de chips diferentes orientados a este mercado que nos dificultan la elección. Particularmente, recomiendo que siempre que se pueda se opte por chips Qualcomm, por ser los que mejor rendimiento ofrecen -por lo menos, en mi opinión-. La serie 8xx denota los chips más potentes, pero los teléfonos equipados con la serie 6xx también ofrecen un buen rendimiento con un ahorro económico más que perceptible, por lo que es interesante tenerlos en cuenta (Xiaomi los utiliza en algunos modelos muy “resultones”).

  • Memoria RAM: lo mínimo indispensable es 1 GB, pero está claro que hoy en día no vamos a ninguna parte con esta cantidad, así que si no hay ninguna circunstancia excepcional que lo impida, yo recomendaría decantarse por dispositivos que tengan un mínimo no inferior a los 2 GB. ¿Nos gastamos el dinero en un teléfono con 4 o 6 GB? Por lo que tengo entendido, ahora mismo, el aprovechamiento que un smartphone puede hacer de toda la memoria que se sitúe por encima de los 4 GB, es escaso, así que yo me decantaría por fijarme esa cifra como límite para no aumentar el precio.

  • Espacio de almacenamiento: hagamos lo que hagamos con el teléfono, el espacio de almacenamiento se irá encogiendo a medida que lo utilicemos, y como en otros aspectos de la vida, el tamaño aquí también importa: cuanto más, mejor. Con 32 GB de almacenamiento y una buena gestión de este, creo que un usuario puede ir tranquilo por la vida durante mucho tiempo, pero lo principal es lo que comentaré en el siguiente punto.

  • ¿Puede ampliarse el almacenamiento con una tarjeta microSD?: Especialmente si somos aficionados a la fotografía, la posibilidad de poder insertar una tarjeta de memoria en el terminal nos será muy útil, ya que a ella podremos derivar todas las fotografías y vídeos que tomemos, e incluso más datos y aplicaciones que, de esta forma, liberarán espacio en la memoria de almacenamiento interno.

  • Pantalla: aquí entramos en una guerra de siglas que identifican la tecnología empleada en su construcción, y que probablemente no tiene ganador. Súper AMOLED, IPS, o TFT son parte de estas siglas que, a la postre, se resumen en dos tipos: LCD y OLED. En general, y aunque en algunos puntos la mejor tecnología es la LCD, la OLED vence a esta y se erige como la tecnología a elegir en materia de pantalla.

  • Audio: especialmente los altavoces multimedia y sobretodo si vamos a utilizar el móvil para jugar. Un aspecto que muchas veces no consideran los consumidores es su ubicación. Así, la posición en un lateral del Samsung Galaxy A8 nos impide taparlo con la mano cuando jugamos, escuchando mucho mejor la música y los sonidos.

  • Ruta de actualización: aunque es difícil de conocer a priori, es importante poder conocer hasta qué versión del sistema operativo podremos ir actualizando nuestro terminal.

  • NFC: si queremos utilizar nuestro teléfono como tarjeta de crédito para realizar pagos, ya sea ahora o más adelante, deberemos contar sí o sí con esta conectividad.

  • Tarjeta de red Wi-Fi: que disponga de banda dual (2,4 y 5 GHz), de forma que podemos aprovechar la funcionalidad de los routers más modernos.

  • Cámaras: un aspecto sumamente importante a día de hoy. Debemos tener en cuenta si nos conviene una cámara principal con doble objetivo para la realización de fotos panorámicas o del efecto de desenfoque bokeh, y tener en cuenta que más megapíxeles no equivalen a mayor calidad. En este sentido, lo que recomiendo es consultar sitios de análisis de teléfonos y buscar concretamente este aspecto. Muy importante es que la cámara frontal para selfies disponga de flash, puesto que si no es así, y aunque no nos lo imaginemos, en algún momento lo echaremos en falta.

Si hablamos de terminales comprados por Internet a una tienda de fuera del país, tenemos que asegurarnos que las bandas en las que opera son compatibles para no perder ni calidad en las llamadas ni conectividad de datos.

Estas bandas, en España, son las de 900 y 1.800 MHz para la 2G/GSM, las de 900 y 2.100 MHz para 3G, y las de 800, 1.800 y 2.600 MHz para la conectividad 4G por LTE. cada país utiliza un conjunto similar, que puede diferir ligeramente.

Foto Fotolia - Alexandru



Por Guillem el mes de junio del 2018

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