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Intel recibe una multa récord por parte de la Comisión Europea


logo_intel1Se rumoreaba desde hacía algunos días debido a unas filtraciones que han pululado por Internet, pero hasta el pasado miércoles día 13 no se supo con seguridad: la Comisión Europea ha sancionado las prácticas fraudulentas de mercado de Intel con una multa de 1.060 millones de Euros, la más grande impuesta por el órgano regulador del mercado en el viejo continente en toda su historia.

Pese a la sanción, su impacto inmediato se ve minimizado por el hecho de que la medida aún tardará al aplicarse; Intel ya ha anunciado que recurrirá el dictamen, lo que puede llevar a un largo aplazamiento aún. Quien si lo ha notado en seguida ha sido la bolsa: la cotización de Intel ha caído algunos puntos, poniendo más leña al fuego de una tendencia a la baja que la multinacional norteamericana sigue desde finales del año pasado. La cotización de AMD, rival directa de Intel y principal beneficiada de esta resolución, ha hecho el camino en sentido contrario, aumentando su valor.

Los orígenes de este juicio se encuentran en la conducta seguida por Intel a lo largo de los últimos años en los qué, según la Comisión Europea, ha presionado a diversos fabricantes de computadoras para que limitasen los chips de su competencia que utilizaban en sus máquinas. Estas presiones se han extendido hasta diversos vendedores, como la cadena Media Markt, de la que y según el órgano europeo, Intel ha conseguido que diera alta prioridad a las computadoras equipadas con sus microchips.

Las contrapartidas para estos fabricantes y vendedores eran unos sustanciosos descuentos en los precios de sus microprocesadores. Para algunos de los fabricantes, Intel incluso habría marcado el porcentaje máximo de máquinas que podían utilizar los procesadores de la competencia. El objetivo era estrangular a Advanced Micro Devices (AMD), dejándola relegada a una cuota de mercado marginal pero suficientemente amplia para que ninguna autoridad se le pudiese echar encima acusándola de monopolizar el mercado. Finalmente, parece que el tiro le ha salido por la culata.

El caso recuerda a la sanción que en el 2004 la misma Comisión Europea impuso a Microsoft también por prácticas monopolísticas, aunque en aquel caso la cantidad no llegó ni a la mitad de la que se ha impuesto ahora a Intel, a pesar de que el monopolio de la compañía fundada por Bill Gates es mucho más claro que el que pueda tener el fabricante de microchips.

Los motivos de estas diferencias son por un lado en que entonces, contando el relativamente bajo importe de la multa a Microsoft y las medidas colaterales que se aplicaron y que más que debilitar el monopolio de la compañía de Redmond, favorecieron su pervivencia, la Comisión Europea no quedó en muy buen papel. Las críticas llovieron “a mansalva”, y muchos fueran los analistas y comentaristas que rieron a placer de lo que había hecho la Comisión.

Así, bien retratados, han decidido descargar el peso de la justicia sobre otra empresa informática, para demostrar que (y con perdón de la expresión) “los tienen bien puestos” y que no les da miedo ninguna empresa, pero no es cierto.

Si de Intel no hay tanta dependencia, pues AMD hace lo mismo (mejor o peor, pero es compatible), de Microsoft si que es probable que las autoridades europeas no puedan prescindir. Y, más que las europeas, las norteamericanas. Los muchachos de Redmond son contratistas del gobierno norteamericano en varias áreas estratégicas, y la administración Bush ya les salvó alguna vez de las iras judiciales por presuntas prácticas monopolísticas. El gobierno europeo habría podido tener miedo a las represalias norteamericanas. Reconozcámoslo: por mucho que los europeos nos demos ínfulas, políticamente aún estamos muy sujetos de las decisiones tomadas en Washington. Esta es la otra cara de la moneda.

Intel, por boca de su CEO, Paul Otellini, se ha declarado inocente, afirmando que si hoy en día ocupa una posición predominante en el mercado, es debido a que ha invertido mucho en investigación y desarrollo (I+D). Sobre los descuentos a los fabricantes, Otellini afirma que es algo normal en empresas de este tipo que trabajan con grandes volúmenes: cuanto más compras, más barata te sale la unidad.

AMD será la principal beneficiada, aunque personalmente no creo que note de forma inmediata los efectos. A fin de cuentas, este dinero no irá destinado a compensarla, y su situación financiera no va muy bien desde su adquisición de ATI. Con un poco de suerte, conquistará un poco más de cuota de mercado, lo que le permitirá remontar económicamente e invertir más en I+D para conseguir más cuota de mercado en detrimento de Intel. No obstante, este será un proceso lento, y mientras tanto, Intel contraatacará (esperemos que a partir de ahora de forma estrictamente legal) ofreciendo unos buenos descuentos a los fabricantes. El objetivo de la californiana debe ser mantener a raya a AMD para privarla de recursos para I+D que le permitan superarla.

VIA se mantiene desde hace tiempo en un segmento muy marginal de productos de bajo coste, y es difícil prever si con esta resolución intentará asaltar algún otro campo, pero lo dudo: en mi opinión no tiene recursos ni productos para ocupar ningún otro rango de máquinas que no sea este.

El mercado de los microprocesadores no se redefinirá de forma radical, no por lo menos menos en los próximos meses y dentro de pocos años. La multa impuesta a Intel por la Unión Europea ha sido un trabajo cosmético para olvidar lo que se hizo con Microsoft, se han encarnizado con quien podían hacerlo para demostrar que ellos pueden. Según mis cálculos, la multa impuesta corresponde al 20-25% de los beneficios de Intel de un año. Si contáis que la crisis económica hará que estos caigan, pongamos un 30-35% como mucho. Ahora eso divididlo, por ejemplo, entre 3 años. Y más aún: ambas partes (Intel y la Comisión Europea) ya buscarán que eso se empecé a pagar una vez pasada la situación de crisis económica actual. Por lo tanto, nos quedamos con que Intel deberá pagar un 10-12% de sus beneficios anuales a lo largo de tres años, si no se las arregla para pagar menos a lo largo de más tiempo.

Y eso, evidentemente, si al final no le reducen la sanción. Ahora se ha montado un gran espectáculo informativo, pero estoy seguro que dentro de unos meses o cuando se resuelva el recurso presentado por Intel, este importe tan espectacular se le rebajará. De hecho, estoy convencido que la multa asciende a más de 1.000 millones por un simple efecto psicológico, pero puede acabar en 600 “milloncejos” de nada en el futuro...



Por Guillem el mes de mayo del 2009

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